Inventan una ficción para que los alumnos ciegos tengan sus propios héroes

Esta iniciativa obtuvo el pasado mes de febrero el premio del IV Concurso de Experiencias de Innovación y Buenas Prácticas en Servicios Sociales que convoca la Dirección General de la ONCE

Dos maestras de los equipos educativos de la ONCE en Cádiz y Sevilla han creado una colección de cinco cuentos que tienen como protagonistas a ‘Los Blindhéroes’, unos héroes con discapacidad visual para atraer la atención de los alumnos ciegos o con discapacidad visual.

Según un comunicado, desde el curso pasado dos maestras de los equipos específicos de atención educativa de la ONCE en Chiclana, María Jesús Gómez Paredes, y en Sevilla, Rocío De Castro, están elaborando una serie de materiales, cuentos y muñecos personalizados adaptados a las características visuales de los alumnos que atienden.

La organización explica que conscientes de que los alumnos ciegos o con discapacidad visual grave no suelen encontrar ‘superhéroes’ con discapacidad en los relatos que leen, las maestras se inventaron ‘Los Blindhéroes’. Se trata de una colección de cinco cuentos que presentan cinco patologías visuales diferentes, en los que unos pequeños héroes muestran sus «poderes y herramientas» para superar las dificultades que su falta de visión les va poniendo en su día a día.

Esta iniciativa obtuvo el pasado mes de febrero el premio del IV Concurso de Experiencias de Innovación y Buenas Prácticas en Servicios Sociales que convoca la Dirección General de la ONCE.

«En estos momentos de confinamiento, es más difícil todavía localizar cuentos adecuados para ellos, por lo que este material es un buen recurso para sentirse superhéroes, al mismo tiempo que aprenden a convivir con sus dificultades, es decir, ajustarse a su situación», afirma Gómez. A su juicio, el beneficio de estos cuentos es «exactamente igual al que produce un cuento en los niños sin discapacidad, lo que ocurre es que estos niños tienen una dificultad muy grande para encontrar héroes que se identifiquen con ellos», reconoce.

Las maestras trabajan ahora en diferentes materiales para dar vida a nuevos personajes identificados con otros niños con discapacidad visual. «La continuidad de la colección queda ahora en manos de los padres que son los que deben seguir la aventura y continuar la historia», cuenta la maestra gaditana.

Por su parte la maestra sevillana, impulsora también de este proyecto, considera que es muy importante que los niños acepten su discapacidad para integrarse en la sociedad sin perjuicios. «Los niños se preguntan por qué no hay protagonistas de cuentos con una prótesis o con un bastón. Y tienen que saber desde muy pequeños que todos somos diferentes pero a la vez todos iguales», afirma.

Rocío De Castro, que atiende a niños de tres años a universitarios de localidades del Aljarafe sevillano como Mairena, Gines o Castilleja, considera esencial que las familias aprovechen estos días de confinamiento para reforzar ese aprendizaje didáctico.
«Hay padres que no pueden pasar tanto tiempo con sus hijos y ahora es un momento muy importante para disfrutar con ellos. Porque los cuentos siempre han sido super importantes, pero lo son más cuando los héroes que leen son ahora igual que ellos», apunta.

Gestión de las emociones y acercamiento a los valores

ONCE señala que además de una fuente de inspiración permanente, los cuentos están resultando un instrumento de evasión y de estímulo eficaz para el colectivo de niños ciegos o con discapacidad visual grav, y destaca que al éxito de la iniciativa impulsada por la maestra de Rota Cristina Mateos, que envía todos los días un cuento a sus alumnos gaditanos y que están llegando ya al conjunto de afiliados de la ONCE a nivel nacional, se suman otras muchas en estas semanas de confinamiento que persiguen el mismo fin, como los cuentos que graban en Almería niños afiliados a la ONCE para otros compañeros sin discapacidad o los que graban y envían los abuelos de niños ciegos a los colegios en Córdoba.

La especialista en Educación Infantil y maestra del equipo educativo de la ONCE en Jerez Ángeles Durán también ha puesto en marcha otra iniciativa para paliar los efectos del confinamiento entre su alumnado de atención temprana (de 0 a 6 años) y los del primer ciclo de Primaria (de 6 a 8 años). La maestra graba vídeos de cuentos narrados por ella con un toque de diversión que añade con canciones, textos o comentarios que se le ocurren sobre la marcha con el objetivo de relajarles tanto a ellos como a sus familias y mantener vivo así el vínculo con sus alumnos.

«Con los medios que tengo en casa me supone un gran esfuerzo grabar, poner música, volver a la mesa donde tengo el libro para pasar las hojas a la vez que secuencio, y todo improvisando e intentando divertirme», reconoce.

Durán ha partido de la colección de cuentos ‘El zoo de las letras’ de la Editorial Bruño que está compuesta por 32 cuentos, dedicados a los distintos sonidos del alfabeto, con simpáticos protagonistas y divertidas historias que ayudan al alumnado con deficiencia visual a desarrollar una mirada activa y fijación, seguimientos y memoria visual, motilidad ocular y agudeza visual.

La maestra cambia los finales de los cuentos y los personaliza con el nombre de sus alumnos para captar más su atención. «Les encantan porque las familias encuentran en estos cuentos un momento de esparcimiento entre tantas actividades que tienen, y sobre todo les gusta escuchar mi voz. A mí me hace mucha ilusión entrar en sus casas y encontrar ese momento de unión», añade.

La maestra jerezana envía fotos con el texto original de los cuentos para que sus alumnos los puedan ampliar en el ordenador y verlos mejor para que practiquen la lectura, antes de visualizar el vídeo.

«En todos los públicos los cuentos aumentan la atención, la comprensión y la expresión, la gestión de las emociones y el acercamiento a los valores, la imaginación y la creatividad. Los cuentos en general desarrollan una gran capacidad de comprensión en lo niños para gestionar las emociones, que es muy importante para esto momentos que estamos pasando», concluye Durán.