Una jerezana, posible infectada con coronavirus en un desastroso viaje del Imserso

“No debían haberlos dejado viajar, son personas de riesgo. Se han puesto en peligro a muchas personas”

El viaje ya estaba pagado e intentaron negarse a ir. Toñi y Miguel llamaron a Turismo Social para indicar que la salida del día 9 de marzo con destino a Palma de Mallorca no debía celebrarse. Les comunicaron que no había peligro, y que por supuesto no les devolvían el importe abonado.

Tras ser recogidos en autobús en Jerez, partieron desde el aeropuerto de Sevilla en vuelo directo a las Islas Baleares. Un día después, el 10 de marzo, el Gobierno de Pedro Sánchez informó que se cancelaban todos los viajes del Imserso. Ya era tarde, ya estaban allí, lejos de sus casas.

Durante su estancia, los turistas andaluces permanecieron en vilo, asustados. Las excursiones siguieron su programa previsto, pero la pareja jerezana no se atrevía a alejarse del hotel, y se limitaron a pasear por el paseo marítimo.

El lunes era el día previsto en el que volvían a casa, pero sorprendetemente, el sábado por la noche recibieron la notificación de vuelta a Sevilla al día siguiente, el vuelo saldría el domingo a las 17:30 horas de la tarde.

La sorpresa llega cuando ya en el aeropuerto, y llevados al área de facturación, descubren que el vuelo no es directo a Andalucía, sino que sale a Barcelona, y de ahí deberían tomar un trasbordo a Sevilla.

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En ese momento hablan con la representante de turismo social. Los mayores no se atrevían a ir a Barcelona, tratándose en ese momento de la segunda ciudad con mayor número de contagiados por coronavirus.

Finalmente, el grupo de 40 a 45 personas, tras vagar durante hora y media sin protección alguna de embarque a embarque, puesto que la guía se había marchado, y recibir avisos de constantes retrasos, logran subirse a un avión en cuyo interior permanecen más de una hora. La causa es que en ese momento la Torre de Control de Barcelona no autorizaba el vuelo.

Tras dicha odisea, despegan y llegan a la ciudad condal a las 21 horas de la noche. Allí se encuentran que el vuelo a Sevilla ya se había ido. No les daban solución alguna. Y peor aún, por la madrugada les comunican en el aeropuerto que no pueden hacer nada por ellos esa noche, pero que el martes podrían viajar. ¿Y dónde se quedarían hasta entonces? Sin guía no encontraban soluciones.

Más tarde, tras llamar al hotel de Palma de Mallorca lograron que la recepcionista contactara con la guía que tuvieron en Palma, quien fue quien solucionó que Vueling les asignara alojamiento.

Exhaustos, a las cuatro de la madrugada llegaron a un hotel, sin haber comido nada desde el almuerzo del domingo, y no hubo respiro. A las 12 del mediodía fueron advertidos de que debían abandonar la habitación, pero no tenían aún asegurado ningún vuelo.

Con las maletas a cuestas y en la recepción del hotel, a las 14 horas de ese domingo, un autobús los recogió para trasladarlos al aeropuerto, donde no fue hasta las 19:30 horas cuando subieron en el avión, permaneciendo, como el sábado, encerrados hasta las 21:00 horas hasta que se produjo por fin el despegue.

La odisea del viaje, que nunca se tuvo que realizar, no acaba tras llegar a Sevilla a las 22:50 horas del lunes, con estado de alarma activado, sino que prosigue con la indignación de toda una familia que ve que Toñi está sufriendo los síntomas del Coronavirus, y teme estar contagiada y poder infectar a Miguel, su marido, o más familiares.

La queja por la mala organización de un viaje queda en pañales si la realización del mismo, innecesariamente por lo que se vio finalmente, puede poner en riesgo a personas que son objetivos principales del virus.

La hija de la pareja manifiesta a elMIRA.es que: “no debían haberlos dejado viajar, son personas de riesgo. Mis padres se quejaban de haber sido abandonados como perros tras marcharse la guía, y no contar con ayuda. Se han puesto en peligro a muchas personas”.