Hasta Sabina se deja caer para felicitar al David Palomar pregonero

Vibrante pregón de más de dos horas de duración que acabó haciendo bailar a la multitud congregada en San Antonio

Tenía David Palomar una enorme responsabilidad por delante y debía afrontarla con ese arte innato que le caracteriza, ese talento que le han servido para hacerse un nombre en el Carnaval y el flamenco, dos de las manifestaciones más genuinas de Cádiz.

Y le llegó la hora de pregonar la fiesta grande de su tierra. Como no podía ser de otra forma, el cantaor viñero fue capaz de fusionar flamenco y Carnaval, todo con la alegría -o las alegrías- como imprescindible compañera de viaje.

El resultado, un pregón de los más gaditanos en el que hubo cante, baile y mucho Carnaval, con representaciones de todas las modalidades que compiten en el Concurso Oficial de Agrupaciones del Gran Teatro Falla. Y con sus coplas genuinas por delante.

Además frente a una multitud entregada que aguantó estoicamente el levantito reinante, en una especie de guiño a los inicios musicales del propio pregonero. También llevó con paciencia y guasa carnavalesca los problemas de sonido que fueron surgiendo a lo largo del anuncio oficial de la fiesta.

Todo para terminar vibrando, cantando a los cuatro vientos que el Carnaval en la calle ya es una realidad, después de más de un mes de Concurso con sus aciertos, sus errores, sus enfados y sus celebraciones.

Precisamente, algunos de los contendientes en el pasado certamen de coplas de la casa de los ladrillos coloraos aparecieron por el tablao de San Antonio como fue el caso del cuarteto de Ángel Gago, el coro de Nandi Migueles o el mismísimo Antonio Martínez Ares.

Para ser presentado con todos los honores que merecía, Palomar recurrió a César Cadaval que hizo una semblanza, a su singular manera, de los orígenes de ese niño que cumplió un pequeño gran sueño.

Entre las colaboraciones no faltaron Javier Osuna, Arkano o Niña Pastori. Hasta Joaquín Sabina se dejó caer para felicitar al pregonero y desearle suerte en esa misma encomienda que tuvo él hace ahora poco menos de un año.

Un pregón que nos sirvió para conocer esa otra faceta de David, la del poeta, la del chaval que se hizo mayor sin renunciar a sus raíces, pero que, en definitiva, volvió a evidenciar que estamos ante uno de los mejores embajadores de Cádiz.