Pablo Iglesias de «radical comunista» a vicepresidente del Gobierno de España

Al líder y confeso republicano de la formación morada le tocará defender la bandera con la que quiere acabar

De querer romper el sistema, a entrar por la puerta grande cada mañana en La Moncloa para ver a su socio de Gobierno, Pedro Sánchez. De desfilar con la cara tapada en 2010, portando una gran bandera republicana y golpeando un tambor, a tener que defender en 2019 los intereses de todos los españoles, y esperemos que no solo de unos pocos como acostumbran.

Nacido en Madrid el 17 de octubre de 1978, concretamente en el popular barrio de Vallecas, y de vivir en un pequeño piso, ha pasado en tiempo récord a disfrutar de una mansión con una parcela de 2.352 metros cuadrados en una de las zonas más exclusivas de Madrid, casi nada. De abuelos socialistas y padre miembro de una banda terrorista, Pablo se crió en un ambiente muy marcado por el marxismo-leninismo, estando afiliado al partido de  Unión de Juventudes Comunistas de España, que a la postre le sirvió para conventirse en el líder de la extrema izquierda.

Hay que destacar que el PSOE arriesga con la entrada del vallecano no solo la estabilidad española, sino la de su propio partido. No hay que olvidar que el principal cometido de Podemos es ocupar el espacio ideológico del PSOE, liquidar las siglas y enterrar el socialismo. Con esta decisión, a pesar de haber repetido el PSOE hasta la saciedad que nunca pactaría con Podemos, y que los morados significaban un peligro para la sociedad española, Pedro Sánchez no se ha ruborizado tras abrazar al comunismo, darle poder y potencial económico.

Es la primera vez que el comunismo se hace con parte del poder en España desde la trágica y sangrienta Segunda República, la de la bandera tricolor en la que no se respetaban los derechos humanos y te mataban por llevar un crucifijo en el cuello.

No hay ni un solo caso de éxito de gobierno con medidas comunistas en el mundo, teniendo el triste honor de ser ideología más sangrienta de la historia de la humanidad, con más de 100 millones de muertos a sus espaldas.

En los mercados ya se nota el pacto, con la bajada de las cotizaciones de las empresas. Introducir y aplicar medidas confiscatorias como las que han planteado PSOE y Podemos puede traer la peor etapa económica de España de la historia, llevando a la quiebra a la mayoría de Pymes y pequeños empresarios.

El temor está en la calle. Quien se tapaba la cara para no ser reconocido en manifestaciones, ahora puede tapar el futuro de muchas personas de bien, pues otra subida más de impuestos puede llevar a la ruina a gran parte de España.