El Cristo de la Victoria, de la Hermandad de Santa Cruz, será bendecido

La Agrupación, en representación de todas las cofradías, apadrinará a la nueva imagen que ha sido tallada por el artista sevillano José María Leal

El próximo sábado 23 de noviembre se celebrará la presentación y bendición del Stmo. Cristo de la Victoria, nuevo titular de la Hermandad de la Santa Cruz, ejecutado por el imaginero sevillano José María Leal.

El acto tendrá lugar a las 19:30 horas en la parroquia de San Felipe Neri, sede canónica de la hermandad del Jueves Santo, durante una eucaristía que estará presidida por el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, Manuel Ángel Santiago, y contará con la participación de la coral del templo filipense.

En nombre de todas las hermandades agrupadas, el padrino de la ceremonia de bendición será la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga, representada por su presidente, Pablo Atencia, que el día anterior -viernes 22, a las 21:00 horas- ofrendará al Señor de la Victoria, con motivo de tan especial ocasión y en solemne acto, un juego de potencias en plata sobredorada, obra del orfebre Joaquín Ossorio.

Al día siguiente de la bendición, el domingo 24 de noviembre, la imagen del Cristo de la Victoria permanecerá expuesta en devoto besapiés en el templo, entre las 17:00 y las 20:00 horas.

Un mensaje de triunfo

Las numerosas conversaciones mantenidas a lo largo de estos últimos nueve años en que ha durado el proceso han servido para que la seráfica hermandad, tras un prolongado periodo de reflexión y puesta en común con el imaginero, decidiera que la propuesta iconográfica y catequética fuera: “un Señor muerto en la cruz, aunque no vencido; un Señor idealizado que logre transmitir el mensaje de triunfo, pese a la aparente derrota”.

Según la corporación filipense es “una imagen del Señor tallada bajo los cánones del clasicismo neobarroco, tan del gusto del pueblo andaluz, si bien, huyendo de excesos hiperrealistas, eludiendo las laceraciones y la profusión de sangre, pasando de manera sutil sobre los pormenores del espantoso tormento al que fue sometido nuestro Señor. Se trata de hacer patente lo paradójico, de expresar algo tan difícil como es la Victoria de Dios sobre la muerte y el pecado, y todo ello a través de un cuerpo torturado y muerto”.

El artista define su proyecto como un crucificado que “vuela” sobre la cruz. Es decir, “que el cuerpo muerto del Señor, mediante una complicada combinación de elementos, como la postura anatómica, la expansión de la caja torácica, la caída de la cabeza… transmita una apariencia de vida que supera a la muerte”.