El Ayuntamiento de Benalup-Casas Viejas llevará a cabo este próximo sábado 24 de octubre el reparto de mascarillas de tela FFP1 confeccionadas por las costureras locales. Todo con ello con denominación de origen de Benalup, localidad que se ha lanzado a la fabricación de mascarillas caseras.

Se trata de un excedente de toda la fabricación de mascarillas que coordinó durante el confinamiento el concejal de Benalup José Cruz con las costureras de la localidad que se ofrecieron a colaborar de manera altruista.

El reparto de las mascarillas las costureras de Benalup tendrá lugar durante la mañana del sábado 24 en el Mercadillo.

La eficacia de las mascarillas artesanales

La escasez de mascarillas homologadas ha alentado la proliferación de iniciativas para fabricarlas de forma casera con distintos materiales. Pero ninguna de ellas impide ser infectado y hay división de opiniones entre expertos e instituciones sanitarias sobre si ayudan a no contagiar a los demás.

Tela, papel de cocina, filtros de café, botellas de plástico… Es muy variada la lista de materiales entre los que se puede elegir si se buscan tutoriales en internet para confeccionar mascarillas artesanales. Pero las opiniones sobre su verdadera eficacia frente al coronavirus son también muy distintas. Todo según los especialistas o los organismos sanitarios que se consulten.

La infectóloga Belén Padilla, vicepresidenta del Colegio Oficial de Médicos de Madrid (Icomem), es tajante cuando se le pregunta por estas mascarillas. «No protegen a nadie, ya que, si estás enfermo, filtran el virus; y, si pretendes protegerte de una infección, tampoco hacen de barrera». Según insiste, mantener la distancia de seguridad de 1,5 a 2 metros es exactamente igual de eficaz.

Sensación de falta protección

Alerta también de que dan sensación de falsa protección y «con su uso se pueden olvidar otras medidas básicas, como mantener la distancia de seguridad. Y ,ante todo, realizar un correcto lavado de manos».

Padilla coincide con el criterio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), institución que, en un reciente informe, advierte además de que las mascarillas confeccionadas con algodón pueden ser incluso una fuente potencial de infección. Ya que, al no ser resistentes a los fluidos, pueden retener humedad y contaminarse.

Consenso científico

Solo hay consenso científico mundial en un punto: No sirven en absoluto para no contagiarse de Coronavirus. Pero ni siquiera las mascarillas quirúrgicas homologadas cumplen este fin; salvo las de alta eficacia FPP, según explica la vicepresidenta del Colegio Oficial de Médicos de Madrid.

Las discrepancias empiezan cuando se trata de confirmar si permiten al menos no contagiar a los demás, como ocurre con las quirúrgicas. Frente al escepticismo de esta experta y de la propia OMS, en países como República Checa, Eslovaquia o Estados Unidos se ha optado por recomendar a la población sana el uso de estas mascarillas caseras siempre combinado con otras medidas de prevención.

El principal argumento de los partidarios de su uso es que, aunque no sean eficaces al 100% frente al coronavirus. Y no hay garantías de que quede retenido en materiales no homologados-, sí es una forma de ponerle alguna traba.

Enseñar a fabricar mascarillas

Así lo defiende la investigadora del CSIC Beatriz Novoa, especialista en Inmunología y autora de un tutorial en YouTube para enseñar a fabricar mascarillas con papel de cocina.

Además, el uso de mascarillas caseras permite reservar el suministro de las homologadas a quienes más lo necesitan. Personal sanitario, enfermos de coronavirus y otros enfermos inmunodeprimidos.

Más optimista, Vladimir ZdimaL, jefe del departamento de Química y Física de aerosoles en la Academia de Ciencias de la República Checa, considera que, según su experiencia profesional, «una simple mascarilla casera puede prevenir la dispersión de las gotas. Así lo afirma en un vídeo checo que promueve el uso generalizado de mascarillas.

También aconsejan su uso en EE.UU. Allí, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) sostienen que las mascarillas caseras de tela pueden servir para desacelerar la propagación del virus. Y evitar que quienes puedan ser portadores sin saberlo lo transmitan a otras personas, de modo que las definen como una «medida adicional y voluntaria de salud pública».

En líneas generales, no hay informes científicos que confirmen cuál es su nivel de efectividad. Y tanto expertos como organismos sanitarios coinciden en que, si se opta por su uso, es fundamental no dejar de llevar a cabo medidas preventivas como el lavado de manos, el distanciamiento social o no tocarse la cara.