Tiempos Revueltos

«No crean ustedes que semejante zoquete, políticamente hablando, es el único tonto útil-inútil de la política en Cataluña»

Convencidísimo. Yo que no soy muy avezado en las artes del pensar, con un test de inteligencia normalito, desde luego, bastante más flojito que los que se reparten en Tele5, ¡Ostras! es que todos los Jorge Javier superan en coeficiente mental al científico Stephen Hawkings, Sigmund Freud y a cien que se les pongan por delante de este nivel. Hasta Belén Esteban y su: “por mi Andreita mato” supera a los personajes citados.
Pero ahora estamos a lo que estamos.

Sin ser un servidor de ustedes un lumbreras nada más que frente a un buen entrecot de buey, en un día de luces se me encendió la bobilla y, aunque tarde, me di cuenta de que había equivocado la carrera, ya que si me hubiese dedicado a las artes del funambulismo político, visto lo visto, hasta hubiese podido llegar a ser presidente de alguna Comunidad, pero no de Vecinos, que por no haber nunca aspirantes a sucederme ya lo soy casi vitaliciamente, si no a presidente de alguna Comunidad Autónoma, como por ejemplo, la catalana. ¡Coño! Ahí tenemos a un caso palmario de lo que acontece.

Alguien puede explicar, mirando de frente y a la cara, que dotes acompañan al “presi-activista Joaquín Torras, “Quintoras” para los amigotes, para haber llegado a donde ha llegado, y además, siendo como es un solemne ceporro, políticamente hablando, hasta tiene tratamiento de Molt Honorable. (Muy Honorable) Pues sí señores, así es.

Y en estos días en que el parte de guerra de la batalla catalana ya se acerca a los seiscientos heridos, y creciendo, algunos de ellos muy graves, un muerto, dos centenares de detenidos, varios millones de euros en destrozos del mobiliario, casi trescientos vehículos destruidos, saqueos urbano por actos terrorista y desordenes en general. O sea, para unos, una cosita de nada, todo controlado, cuatro pringaos y poco más; mientras que para otros, exagerados ellos, es la guerra abierta con repercusión internacional, hasta el punto que muchos países europeos: Francia Inglaterra, Italia, Alemania; incluso EEUU, recomienda a sus ciudadanos no visitar Cataluña. Mientras tanto, Quintorras, éste energúmeno de la política, este activista kamikaze, y todavía presidente de la Generalidad Catalana por la gracia de un buen número de catalanes, lo sigue bordando. Vamos, que está en su salsa.

Pero no crean ustedes que semejante zoquete, políticamente hablando, es el único tonto útil-inútil de la política en Cataluña. Porque tonticortos de vista, en el caso catalán, en los últimos tiempos los ha habido a mogollón y sigue habiendo “a horre” (a granel) Un leve recorrido por la reciente historia española no vendría mal para recordar algunos detallitos que darían fe de ello.

Ya los padres de la Constitución Española, por el tema de la integración de las comunidades históricas y demás pamplinas comenzaron con sus pequeñas diferenciaciones para el nuevo modelo de organización territorial español. O lo que es lo mismo, para el actual Estado de las Autonomías, diferenciando el acceso al nuevo modelo por clases de región; y así, para acceder al nuevo modelo nacional; es decir, a la España Autonómica, que así misma debería haber sido la España de la igualdad, establecieron unas condiciones de régimen especial para las regiones llamadas Nacionalidades Históricas y otras condiciones de régimen ordinario para el resto de regiones.

Eso sí, en el nuevo organigrama teniendo muy en cuenta a vascos y catalanes. Especialmente a vascos. Dos Regiones, la Vasca y la Catalana, que con independencia de reivindicaciones novelescas, más o menos manoseadas y de falsedades históricas, la realidad es que ni Euskadi pasó nunca de ser un Señorío en la historia real, no la historia falseada, ni Cataluña un Condado, algo que en el siglo XXI no debería tenerse que recordar por obvio. Pero fíjense ustedes lo que une la “pela” y las barricadas. Si en su momento parte de la vertebración española se organizó con mejoras muy diferenciadas de estas regiones sobre el resto, en agradecimiento, hoy los nacionalistas de esas mismas Comunidades, insaciables ellos, tiene un plan común, separarse de España, pero antes de irse intentar sacarle hasta los higadillos. Pero no crean ustedes que estos territorios aunque ahora se den el pico siempre fueron de la mano. En 1714, tiempo de la Guerra de Sucesión, los vascos eran partidarios de los Borbones mientras que los catalanes se posicionaron en el lado opuesto, séase, con los Austrias, y ya se sabe el final, los vascos tiene sus fueros especiales y los catalanes el cabreo y su día de la Diada. El resto de españoles lo que más tenemos es cabreo.

Trasladados a la época democrática, muy a lo Clint Eastwood, por un puñado de votos, durante el mandato de Felipe González, de Aznar, Zapatero, Rajoy y Pedro Sánchez, cada vez que se han necesitado los votos nacionalistas para gobernar, para aprobar los presupuestos o cualquier ley de importancia, los nacionalistas siempre han sabido sacar tajada, hurgando en las flaquezas de nuestros gobernantes para conseguir prebendas económicas, transferencias o concesiones inimaginables que a ningún otro territorio nacional le han sido concedido. Y ya ven donde no ha conducido tanta vaselina y mano izquierda.

Lo cierto es que bien por ignorancia o bien por intereses particulares de politicuchos del tres al cuarto, estamos frente a un verdadero problema para la gobernabilidad del Estado. Y en esa estamos. En una realidad nada optimista, ya que hoy una parte de Cataluña está enfrentada con la otra parte, y esta parte con el resto de España. Y mañana, más de lo mismo, el tráiler de la política vasca ya se está proyectando. Mientras tanto yo, ya digo, aunque me pase como a “Quintorras”, que no sea un lumbreras y los de mi profesión me llamen botiller, sigo pensando que equivoqué la carrera, tenía que haber sido político. Eso sí, político de los que cobran, ya que pase lo que pase, digan lo que digan o hagan lo que hagan, ¡ah! y mande quien mande, llega final de mes, se pone el cazo y a vivir que son dos días.