La Guardia Civil ha detenido a dos personas, una de ellas menor de edad, como supuestos autores de un delito de robo con fuerza. Los acusados robaron una bicicleta valorada en 800 euros en Isla Cristina (Huelva). La misma fue vendida, posteriormente, de segunda mano.

Así, según han informado desde el Instituto Armado, el 25 de agosto, agentes del puesto de la Guardia Civil de Isla Cristina tuvieron conocimiento de la sustracción de esta bicicleta; la cual tenía su propietario encadenada en la puerta de su casa.

De este modo, los agentes iniciaron las investigaciones. Asimismo, se entrevistaron con el perjudicado y posibles testigos de los hechos. Una vez recopilados todos los indicios que pudieran aportar la autoría, procedieron a la detención de dos personas supuestamente relacionadas con el robo; siendo, uno de ellos, menor de edad.

Bicicleta vendida de segunda mano

Tras las detenciones, los agentes centraron las investigaciones en averiguar el paradero de la bicicleta sustraída. Esta fue localizada en Huelva capital. Además, se identificó a su nuevo propietario. El mismo manifestaba que la había adquirido en el mercado de segunda mano.

Por tal motivo, los agentes procedieron a la investigación de esta persona por un delito de receptación. Además, fue recuperada la bicicleta y entregada a su legítimo propietario.

Los detenidos, junto con las diligencias instruidas, fueron puestos a disposición de Fiscalía de Menores y el Juzgado de Instrucción de Ayamonte. Desde la Guardia Civil han apuntado que la colaboración ciudadana fue «muy importante» para el esclarecimiento de los hechos.

Desde el Grupo de Información al Ciudadano de la Guardia Civil han recordado que, en el caso de adquirir un producto en el mercado de segunda mano, es aconsejable exigir garantías de su procedencia. Sobre todo, sospechar cuando se trate de un precio bastante inferior a su valor real. En el caso de que el producto haya sido robado, el comprador puede incurrir en un delito de receptación.

Además, aconsejan verificar perfil de las personas que venden;  tener factura de compra del producto; revisar transacciones previas del vendedor (cuando se trate de aplicaciones de compra-venta); exigir imei o número de series del producto. Finalmente, ante cualquier sospecha, no proceder a su compra.