Es uno de los presentadores de más tirón de la pequeña pantalla. No hay quien pueda con su naturalidad, con su desparpajo, con su manera de sincerarse, con su don de gentes. Físico aparte, que lo tiene y por largo. Bertín Osborne, alto, guapo y sin ningún tipo de estiramientos faciales que de alguna manera plastifica el rostro de quienes abusan de este tipo de enmienda al paso de los años.

Bertín Osborne, a no dudarlo, posee telegenia. La telegenia es una condición sine qua non para el triunfo televisivo. Porque proyecta energías positivas y una cierta conexión muy del gusto de los telespectadores. Existen excelentes locutores de radio sin telegenia ninguna y, por el contrario, gente que pega en la tele y no servirían para el medio radiofónico.

Bertín es una animal televisivo. Lleva años en el candelero. Ha hecho prácticamente de todo. Y sigue al pie del cañón con una vivacidad y una espontaneidad que son marca de la casa. Su ADN. Cae bien, a algunos más que otros, posee tirón social, él lo sabe, y explota esta vertiente que tantísimos buenos resultados viene cosechando.

Además no es chaquetero: transparencia ideológica que imanta a legiones de seguidores aunque asimismo indigne a determinados sectores. No pierde su aspecto juvenil pese a su ya bien adentrada condición de sexagenario. Este pasado domingo 20 fue protagonista absoluto del programa ‘Hormigas blancas’ de Telecinco.

El espacio que conduce Carlota Corredera analizó su vida, sus amores y su trayectoria profesional. ‘Hormigas blancas’ resaltó la cualidad de Bertín Osborne a la hora de entrevistar: no en balde es capaz a relajar a todos y cada uno de sus invitados. ‘Hormigas blancas’ repasó de cabo a rabo el lado más privado del cantante…

«Yo era un loco peligroso», afirma Bertín Osborne sobe él mismo

Por ejemplo el conflicto -no del todo conocido- que el presentador tuvo y mantuvo con su padre durante años. El autor de sus días, Enrique Ortiz, conde de Donadío de Casasola, “era súper estricto y yo era muy disperso y un loco peligroso”. Con todo, al final, andando el tiempo, con su padre consiguió limar asperezas.

En ‘Hormigas blancas’ fue Cristina Cifuentes la que ahondó en el origen de esta relación áspera: “Bertín Osborne y su padre tuvieron una relación complicada porque él fue muy rebelde en su adolescencia. Al final, lo echó de su casa y tuvo que irse a vivir con sus tías”.

A lo largo de muchísimos años la relación de Bertín con su padre fue nula. Tan es así que incluso no se dirigían la palabra. Enrique Ortiz no asistió a la boda de Bertín con su primera mujer, Sandra Domecq. A este respecto Bertín puntualiza lo siguiente: “Dice que no le invité a mi boda, pero a los padres no hace falta invitarles”.

Sorprendió, de otro lado, la postura de Mila Ximénez en su calidad de comentarista. Estuvo tremendamente crítica con Bertín. A propósito de Julio Iglesias y Bertín Osborne, argumentó que Julio Iglesias se ha sometido a una “disciplina férrea” cumpliendo a rajatabla todas las exigencias que le llegaban de su productora pero “Bertín no tenía esa capacidad aunque llegó lejos”.

Mila comentó que se “le ponía la cara de idiota” con manifestaciones de Bertín que ella consideraba “machistas” para remachar: “Lo que me molesta es que encima, cuando Bertín va a un plató, babean todas. Se le admite cualquier tipo de broma”.

Con todo y con eso, Mila no ha dejado de reconocer que “como presentador me parece fascinante y el papel de padre lo ha bordado”. Estas dos afirmaciones son evidentes a ojos de todos. Bertín es tan buen presentador como excelente padre.