La familia de la mujer de 39 años por cuyo supuesto asesinato a puñaladas en septiembre de 2018 en Maracena —en el área metropolitana de Granada— juzga un jurado popular, desde este lunes 21 de septiembre, al que había sido su marido, se ha mostrado confiada en que el tribunal haga «justicia de verdad».

Así lo ha señalado, en declaraciones a los periodistas, el padre de la víctima asesinada a las puertas del edificio judicial de Caleta. Allí, la Sección Segunda de la Audiencia Provincial celebra el juicio para ajustarse a las medidas de seguridad derivadas de la pandemia de coronavirus. Eduardo Alonso ha resaltado que su hija había recibido, un día antes, la notificación del divorcio del supuesto asesino. Con el mismo, la fallecida compartía un hijo menor.

El dolor es «insoportable»

El dolor es «insoportable», ha indicado el padre. Este ha agregado que su hija «no recibió el apoyo que debía de haber recibido». Además, ha añadido que, si ella no dejó antes la casa que habían compartido y cuyo uso correspondía al que había sido su marido, fue «por su hijo». El día de los hechos, su hija estaba en este contexto, «con la maleta preparada» para marcharse.

Ha pedido el cumplimiento íntegro de la condena que se imponga al acusado, y que no haya reducciones «por buenos comportamientos». El procesado se enfrenta a una petición del fiscal de 25 años de prisión. Todo ello, por la presunta comisión de un delito de asesinato; con las agravantes de parentesco y discriminación de género.

La acusación particular, que ejerce el letrado Antonio Luis Camino-Tallón, en representación de la familia de la víctima, se adhiere a esta petición de cárcel del ministerio público. La madre, Enriqueta Mesa, ha incidido en lo relatado por su marido a los medios. Asimismo, pide que el acusado «cumpla lo que le echen».

Llamó al 016 y «no sirvió de nada»

También ha lamentado que su hija había llamado anteriormente al 016 —servicio telefónico de información y de asesoramiento jurídico en materia de violencia de género— y «no sirvió de nada». Llevaba «mucho tiempo maltratada», pues él «le hacía la vida imposible», ha resaltado.

Según consta en el escrito de acusación provisional de la Fiscalía, la víctima asesinada debía abandonar la casa común antes de ese mes de octubre. Fue el 25 de septiembre de 2018, pasadas las 9,30 horas, y después de haber llevado al niño al colegio, cuando el acusado «coincidió en la vivienda» con su ex.

Asimismo, «se inició entre ambos, en la zona de la cocina, una conversación». Durante esta, el acusado —según el relato del fiscal— «reclamó» a la mujer que «le devolviera 800 euros que eran de su propiedad».

«En el transcurso de esta conversación y, al no ser del agrado del acusado las excusas que le estaba dando» la mujer, «decidió acabar con la vida» de ella, precisa posteriormente la Fiscalía.

Así, al estar «ambos solos en el domicilio, y actuando de forma súbita y repentina, el acusado cogió un cuchillo de cocina de 10,3 centímetros de largo de hoja y comenzó a acuchillarla de forma repetida».

Todo ello, «sin posibilidad de defensa» por parte de ella. La víctima, sin que «pudiese prever» que «iba a actuar de esta manera», estuvo «pidiendo socorro y auxilio».