El confinamiento aumenta los atropellos de lince ibérico

En lo que va de año han muerto 30 ejemplares de lince ibérico

El confinamiento ha elevado los atropellos de lince ibérico hasta situarse por encima de las cifras habituales, ya que en lo que va de 2020 se han superado los 32 linces atropellados, según WWF, que señala que, sin embargo no han aumentado los puntos negros en las carreteras españolas.

El responsable del programa de lince ibérico de WWF, Ramón Pérez de Ayala, ha lamentado que a pesar de «todos los esfuerzos», atropellos y furtivismo son dos de las principales causas que acaban con la vida de este felino icónico pero amenazado de extinción.

En declaraciones a Europa Press, Pérez de Ayala ha indicado que lejos de reducirse como cabría pensar durante el confinamiento se han registrado más atropellos de linces que en años anteriores.

Más de 32 atropellos en lo que va de año

«Hemos superado los 32 atropellos en lo que va de año. De seguir así la cifra será mayor que otros años sin que hayan aumentado los puntos negros en las carreteras», advierte.

En todo caso, aunque el número total es alarmante los resultados del programa para salvar la especie son positivos, pues la población sigue creciendo.

La explicación al mayor número de atropellos este año es que precisamente son más peligrosas para los linces las carreteras que tienen poco tráfico, en las que los conductores han corrido a más velocidad.

«Los pocos coches de este año iban más rápido y al haber menos tráfico los animales no han rehuido de las carreteras como es habitual y se ha producido un goteo de atropellos», ha justificado.

Por otro lado, se ha referido al furtivismo «preocupante» que además «no se detecta igual que un atropello» porque los que matan un lince con cepos o un lazo tratan de esconder los cadáveres.

Sabemos que la mortalidad por atropellos es de en torno a un 6 por ciento y por furtivismo de un 5 por ciento. «Detectamos un porcentaje muy bajo y eso es muy preocupante», ha concluido.

El lince, pendiente de 18,75 millones de Bruselas

Pese a todos los obstáculos, la población de lince ibérico sigue en crecimiento tras los nacimientos esta primavera que, a falta de un recuento definitivo, podría sumar este 2020 unos 250 cachorros.

Sin embargo, las organizaciones involucradas en salvar al felino de la «extinción» -más de 20- aspiran a lograr en el próximo lustro pasar a la clasificación de especie «vulnerable» y dejar ya en el pasado la peligrosa etiqueta.

El técnico de WWF ha explicado que las entidades están pendientes de que la Comisión Europea apruebe en estos próximos días el nuevo proyecto LIFE Lynx Connect para poder «empezar a trabajar el 1 de septiembre» y que conlleva una financiación hasta 2025 de 18.754.029 euros.

De hecho, ha indicado que el objetivo del nuevo LIFE es que la especie pase a situación vulnerable, lo que supone contar con, al menos durante cinco años con una población de 1.000 individuos de los que 125 sean hembras y 250 adultos maduros.

Objetivo: expandirse y dejar atrás el riesgo de extinción

Aunque de momento, «a estas alturas del año» no hay un censo concreto de la población lincera, ha indicado que hace un año llegaba a 820 a 830 ejemplares.

El año pasado calculamos que nacieron unos 200 cachorros, de los que luego prosperaron unos 100.

En lo que va de 2020 los datos confirmados por Castilla-La Mancha indican que han nacido en 2020 unos 60 cachorros en los montes de Toledo y unos 30 en Ciudad Real, aunque aún podría nacer algún ejemplar más y Portugal ha notificado 50 nacimientos, de modo que aún falta conocer los datos de Andalucía que «tardan más porque la población y extensión es mayor».

«Con suerte tendremos unos 250 linces nuevos este año», comenta el experto que añade que el dato más llamativo este año es el de los Montes de Toledo que podría superar finalmente el «máximo histórico» al que se llegó en Andújar en 2009 cuando nacieron 62 cachorros de 50 hembras.

«Este año con la mitad de hembras en Montes de Toledo esperamos superar esa cifra», ha subrayado.

En es contexto ha apuntado que los factores que influyen en la mayor productividad son fundamentalmente la extensión territorial y la densidad de conejo, así como el nivel de intercambio genético entre las distintas poblaciones.

El experto ha explicado que hay ocho veces más conejos en Castilla-La Mancha y en el área donde hay lince las poblaciones de conejo suelen favorecerse porque el felino controla a otros predadores de conejos como el zorro o el meloncillo, frente a zonas más agrícolas donde no hay depredadores terrestres sino aéreos, como águilas y otras rapaces.

La población sigue creciendo cada año

En todo caso, celebra que la población «sigue creciendo año a año» y confía en que en los próximos días se resuelva de manera definitiva por parte de la Comisión Europea el nuevo proyecto LIFE, que se centrará durante los próximos cinco años en conectar las poblaciones actuales para que no se queden aisladas y surjan problemas de endogamia; seguir trabajando en las reintroducciones de poblaciones; la monitorización genética de las poblaciones para poder hacer un censo que permita reforzar algunas poblaciones si fuera necesario, aunque confía en no tener que hacerlo si finalmente tiene éxito el objetivo de la conectividad de zonas linceras.

En los próximos años, el objetivo a batir es «ampliar y establecer nuevas poblaciones», a razón de cuatro o cinco nuevas cada cuatro años y llegar poco a poco a contar con, «al menos 750 hembras en el año 2040».

«Hasta ahora hemos atendido a lo más urgente», comenta Pérez de Ayala que espera que con una situación de mayor estabilidad se podrán ampliar próximamente poblaciones en la sierra norte de Sevilla, donde se juntan Sevilla y Extremadura; otra en la zona de Aracena.

Además, celebra que Extremadura «tiene en mente» otra zona y Murcia, Castilla y León, Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana y Cataluña están explorando los hábitats donde podrían establecerse nuevas poblaciones en el futuro, dentro de unos cinco años al menos.

Lo primero es estudiar el hábitat, conocer las poblaciones de conejo y lograr que la población local lo vea con buenos ojos, un trabajo que lleva «al menos 2 años de trabajo».

No obstante, recuerda que la capacidad de reproducción de los centros de cría está en unos 30 o 40 cachorros, de modo que habrá que analizar dónde se puede conseguir más y mejores resultados con menos linces.