Cádiz CF: A la cuarta fue la vencida

El proyecto encabezado por Manuel Vizcaíno culmina una de sus grandes metas

«Nuestro proyecto no contempla otra meta que no sea el ascenso a Primera División». Así de rotundo se manifestaba, Manuel Vizcaíno, lugarteniente de José María del Nido en el Sevilla, cuando aterrizó como presidente en el Cádiz Club de Fútbol.

Y lo hacía cuando ni siquiera los amarillos habían abandonado el pozo de la Segunda División B, con un Claudio Barragán que vivía sus horas más bajas. Fue entonces cuando se encomendó la nave a Álvaro Cervera.

Fue él quien comandó el ascenso a Segunda División A y, cuatro temporadas después, el máximo responsable del retorno a la Liga de las Estrellas.

Con una plantilla más que renovada, las primeras jornadas de la temporada 2019-2020 marcaron el devenir del resto de la competición. Hasta cinco victorias consecutivas sumaron los amarillos, algunas de ellas agónicas como en Miranda de Ebro o Santander o en casa frente al Extremadura.

Se logró una ventaja que luego se supo administrar. La filosofía ‘cerveriana’ basada en no negociar la lucha y mantener la portería a 0 hizo que la renta se mantuviese inalterable durante la primera vuelta.

No faltaba tampoco ese puntito de suerte tan necesario en el fútbol. En Almería, sin ir más lejos, estuvo a punto de perder el liderato y lo mantuvo gracias a un gol de Espino en los minutos finales. Y encima en inferioridad numérica.

Repasando la competición se puede afirmar que en ningún momento se temió por el ascenso. Hubo los lógicos altibajos, pero los perseguidores tampoco terminaban de meter el suficiente miedo.

Un punto de inflexión importante llegaría en el partido de casa frente al Racing de Santander. El equipo estaba atascado y un gol de Cala en la última jugada tumbó a un rival mermado con diez futbolistas desde el principio del encuentro.

La victoria contra el Almería semanas después parecía dejar casi sentenciado el ascenso. Dos semanas después llegaba el parón y la incertidumbre por la resolución de la competición.

Pero el fútbol volvió y con él ese Cádiz de siempre, consciente de que solo se trataba de administrar la ventaja. Y el colchó le dio para permitirse el lujo de subir a falta de dos jornadas para el final.

Tocaba poner la guinda y entonces también regresó ese Cádiz de siempre capaz de lo mejor y de lo peor. Tres derrotas consecutivas propiciaron que perdiese un liderato que tenía en el bolsillo desde el inicio de la Liga.

Las circunstancias mandan y ahora habrá que pensar en retocar un bloque que se ha demostrado sólido y capaz de hacer frente a las adversidades. Pero la Primera es mucha Primera.