Mata a un desconocido con dos botellas rotas de cerveza

La victima estaba disfrutando de unas vacaciones familiares

Un conocido pub irlandés de Fuengirola. Ambiente agradable. Madrugada de este viernes 21 de junio. De pronto dos hombres que de nada se conocían comienzan a discutir. Una discusión sobre todo espontánea. El clima se tensa. Algo feo flota en derredor. De pronto uno de ellos se marcha al baño.

El otro le sigue. Para continuar con la bronca. Y, sin pensárselo dos veces, le asesta con dos botellas rotas varios cortes. En distintas partes del cuerpo. El agredido no puede hacer nada para combatir la embestida. Uno de los cortes es en el cuello…

En el cuello. La víctima es un irlandés de 55 años. A trancas y barrancas consigue salir del local. Pero enseguida se desploma y cae al suelo. La caída suena a tragedia. Fallece a causa de las heridas. El agresor advierte el alcance de sus acciones. Procura escapar, sin éxito. Es retenido por el personal.

Los hechos son evidentes. Llega una Patulla Nacional para detenerlo en el acto. Es identificado: se trata de un ciudadano británico residente en Mijas. Los clientes fueron testigos directos de los hechos. Bien es cierto que los servicios sanitarios procedieron a practicar maniobras de recuperación, pero nada pudo hacerse al respecto. Tan es así que certificaron la defunción en la misma puerta del pub.

¿Qué sucedió? Todo apunta a que el detenido estaba tratando de entablar conversación, de charlar, con distintas mujeres del local, hasta que molestó a la acompañante del fallecido. Éste le llamó la atención, como parece natural en estos casos, solicitándole que desistiera. El irlandés fue al servicio. Y entonces dos botellas de cerveza rotas, una en cada mano de su agresor, provocarían el fatídico final.

Un suceso fácilmente evitable: dos datos a este respecto: el arrestado no tiene ningún antecedente penal -aunque se mostrara singularmente frío y sereno durante la detención- y el fallecido pasaba unas vacaciones familiares en la Costa del Sol.