«Este Gobierno no da para más»

Artículo de Opinión de Iván Garrido, ex Vicesecretario Provincial de Comunicación de Vox en Cádiz

«Complicado en estos días disfrazar, camuflar, una dictadura encubierta o los cimientos que siempre sustentan al totalitarismo»

El Gobierno está sobrepasado. Es patente, es palpable. Curioso jugando «en casa», al conceder al mismo la pregunta y la respuesta, en un simulacro de rueda de prensa diaria, vergonzante para el periodismo libre.

Pero ni por esas argucias. El Gobierno está «hecho un flan», y los nervios propician dos cosas. El error y el desgaste.

Y reconozco que es complicada la labor del ejecutivo, más si cabe, cuando es el presidente de facto, Iglesias, el que pone los puntos sobre las íes. Y es complicado no por lo que se pide desde todos los resortes de la sociedad, eficacia y verdad, sino en intentar mimetizar lo que ya de hecho, es una pseudodictadura.

Lo dicho, complicado en estos días disfrazar, camuflar, una dictadura encubierta o los cimientos que siempre sustentan al totalitarismo, una rebaja sustancial de los derechos y libertades de los ciudadanos, incluso bajo la figura jurídico-administrativa de un Estado de Alarma que se excede a todas luces en su contenido, en la Democracia, que heredamos de padres de abuelos y padres.

Excesos verbales cómo el de la Ministra Celaá nos lo confirman. Disculpar, como lo hizo Marlaska, al jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, impidiendo mediante «muralla numantina» que se le preguntara por esa presunta persecución del que discrepe de la gestión gubernamental, cae en el más estrepitoso bochorno cuando sale a la luz, una circular en donde queda patente, que el mando militar decía la verdad, y el Ministro de Interior y el mediático Simón lo apartaban del centro de las preguntas con mentiras y capotazos. Fallan las maneras. Fallan las formas. Falla el contenido.

Mientras tanto, en un intento de sobrexposición continua y en prime-time como modus operandi, el presidente Sánchez, intenta, a la par que acaparar minutos de exposición que bien faltaron en febrero, marzo, principios de la crisis, vendernos el discurso de la unidad y de empujar todos de este maldito carro llamado coronavirus.

La unidad es factible, ahí siempre estuvieron la mano tendida de Casado y Arrimadas, y sin condiciones. No se puede decir lo mismo de los golpistas catalanes y bildutarras, socios del ejecutivo… Unidad necesaria, y demandada por el pueblo español, que sale cada día a las 20 y 21 horas respectivamente.

Pero si esa unidad es palabra vacía, donde la mentira campe, donde la incapacidad del mando único, véase cifras, véase política de adquisición de recursos sanitarios, véase comparativa plan estratégico con resto de países, no dé lugar a la autocrítica, y no se escuche la propuesta de una oposición responsable, ante el miedo a perder la medallita que el ego político siempre busca con ahínco, pues de nada servirá.

Volveremos al punto de partida, como lo haremos, por tapar fallecidos de residencias y hogares particulares… Nuevos datos, nuevas estrategias. Sin esa unidad, empezaré a tener la certeza de que todo vendrá a precipitarse. La ola engullirá a Sánchez e Iglesias, más por la crisis sanitaria, que por la económica que está en ciernes, cosa que admito, veía en esta última, como el muro infranqueable.