Monjas de clausura intensifican sus rezos ante la crisis del coronavirus

A la gente que está encerrada en sus domicilios, les aconseja «que se unan más a Dios y recen el Rosario»

Las monjas de clausura de España han incrementado sus horas de oración estos días durante el estado de alarma para pedir por el fin de la pandemia del coronavirus, y algunas de ellas han querido aportar sus conocimientos de confección para fabricar mascarillas y rezar con más intensidad.

Es el caso de las religiosas del Convento de la Visitación de Santa María de Sevilla, que recomiendan rezar el rosario ahora que «todo el mundo» está de alguna manera «en clausura» y «les cuesta» no poder salir a la calle. Ellas están «habituadas» a estar siempre en el convento y reconocen que en este momento su tarea es «intensificar de un modo especial la oración», explican a Europa Press.

«Nosotras, como almas contemplativas, nuestra parte de colaboración es intensificar de modo especial la oración, estamos con el Santísimo expuesto, rezando las cuatro partes del Rosario, pidiendo por la conversión de todos los pecadores», señala una hermana del convento.

A la gente que está encerrada en sus domicilios, les aconseja «que se unan más a Dios y recen el Rosario». «Es un arma que tenemos en nuestras manos», asegura, invitando a «poner la confianza plena en el Corazón de Jesús».

El mismo consejo ofrecen en un vídeo las carmelitas descalzas de Albacete, que aseguran tener «a todos muy presentes» en sus oraciones «en estos días de tanto sufrimiento, dolor e incertidumbre».

Para ello, desde que se decretó el estado de alarma, estas monjas de clausura han decidido dedicar más tiempo para rezar cada tarde «por los que están con los enfermos, por los que sufren la enfermedad, por los ancianos, los niños, los jóvenes, los padres», y envían también sus ánimos a los sacerdotes.

Las carmelitas descalzas del Monasterio de San José de Zaragoza, además de «rezar más», han decidido ponerse manos a la obra y utilizar el taller para confeccionar mascarillas y contribuir de alguna forma a la lucha contra el coronavirus.

«Nos ha llegado la noticia de que se necesitaban mascarillas y hemos aprendido a hacerlas. Es un trabajo bonito, cortas unos cuadros de tela de algodón, haces pliegues, coses a máquina y pones una gomita», reseña la madre superiora del convento, Sor María Isabel.

Normalmente, las 12 hermanas de este convento, que tienen entre 33 y 90 años, trabajan en una pequeña copistería, donde hacen desde libretas de Primera Comunión hasta recordatorios. Asimismo, elaboran artesanalmente unas muñecas de trapo que son «una monada».

Si bien, ahora se han puesto todas a una con las mascarillas. «Unas cortan, otras hacen el zigzag, otras los pliegues, trabajamos en serie», comenta Sor María Isabel, que estima que podrían hacer entre 200 y 300. Después, una señora del barrio las recoge y las distribuye.

Sor María Isabel cuenta que antes del estado de alarma solo salían para ir al médico, al oculista o al dentista, pero ahora salen todavía menos, solo si es algo urgente. En cuanto a la comida, se organizan porque cada 15 días encargan la compra y tienen una persona que se la lleva al convento.

Recomiendan crearse una rutina

A las personas que ahora se ven encerradas en sus casas, las carmelitas descalzas de Zaragoza les recomiendan «hacerse un horario: a tal hora gimnasia, a tal hora leer, o ver la televisión que hay programas simpáticos, a veces». En todo caso, la madre superiora reconoce que ellas son «afortunadas» porque «el convento es grande» y entre que suben y bajan las escaleras, rezan, trabajan y van al huerto, el día se pasa volando.

Asimismo, animan a la gente a aprovechar este tiempo de confinamiento para «rezar un poco, que también es bueno». Precisamente, ellas, en este tiempo, han ampliado sus horarios para orar. «Lo que hacemos es rezar más», asegura Sor María Isabel. También precisa que en estos días están recibiendo bastantes llamadas de personas que les piden que recen por ellas o que les transmiten sus miedos y preocupaciones.

También están recibiendo muchas llamadas, desde que se decretó el estado de alarma, las monjas concepcionistas franciscanas del Convento Del Carmen, en Guadalajara. «Hasta de Argentina nos han llamado para ver cómo estamos», comenta a Europa Press la madre superiora, Sor María del Triunfo, que insiste en la importancia de «rezar» para que la crisis del coronavirus «pase pronto».

«Nosotras estamos rezando, estamos pidiendo a la Virgen, por los enfermos, por los que les están cuidando», ha asegurado la religiosa, que convive en el convento con otras cuatro hermanas.

Allí, cosen y hacen zurcidos, además de dedicar mucho tiempo a la oración, y desde su experiencia, animan a la gente a que empleen este tiempo de confinamiento para r

ezar. «Solo Dios nos puede salvar de este virus tan malo», asegura.