Un estudio publicado por la revista científica ‘The Lancet‘ ha concluido que los primeros cinco días con síntomas de Coronavirus son el periodo clave para el contagio a otras personas.

La infectividad de las personas depende de muchos factores y en especial la cantidad de virus «vivos»; y con capacidad de replicarse que porten en sus cuerpos. En el estudio, los investigadores examinaron hasta 79 estudios globales sobre el Coronavirus. Y analizaron muestras extraídas de gargantas de individuos afectados por el contagio hasta nueve días antes.

De esas muestras pudieron extraer virus «vivos» y vieron que la cantidad de partículas de ARN viral -material genético del virus- en las muestras alcanzó su punto máximo en el momento en el que comenzaron los síntomas o dentro de los cinco días posteriores.

Fragmentos de ARN viral

Además, los científicos también hallaron fragmentos de ARN viral inactivo en muestras de nariz y garganta hasta 17 días después de que comenzaran los síntomas. A pesar de la persistencia de estos fragmentos, al no hallarse ningún virus «vivo» después de nueve días, es poco probable que la mayoría de personas siguieran siendo muy infecciosas más allá de ese plazo.

A pesar de que este estudio no analizó a las personas asintomáticas, los autores advierten de que otras investigaciones han demostrado que las personas pueden ser infecciosas antes de presentar síntomas. Y pueden transmitir el virus sin presentar ninguno.

Riesgo de contagios en ascensores

Antonio Figueras, investigador del CSIC, ha afirmado en Liarla Pardo que «los lugares donde más se puede contagiar uno es donde no hay ventilación y el aire está estancado«. Y ha puesto como ejemplo el caso de los ascensores, donde «prácticamente el aire no se renueva».

«Los ascensores son una trampa para osos porque es un sitio donde entra y sale mucha gente, pero el aire no se renueva«, ha advertido el experto, al tiempo que ha pedido que la población «no se mezcle dentro del mismo ascensor porque están expuestos a un aire muy enrarecido».

Para Figueras, «lo que está claro es que hay un porcentaje elevado de situaciones en las que no sabemos por qué nos contagiamos; pero también es cierto que uno se da cuenta de que bajamos la guardia porque estamos extremadamente cansados«.

En este sentido, el investigador ha señalado que bajamos la guardia y nos ponemos en riesgo cuando «no usamos la mascarilla o nos tocamos la cara sin lavarnos las manos«.