«No debemos engañar a nadie, y sin ingresos es imposible regresar»

Andres Cañadas: «La crisis que ha provocado la pandemia, nos ha pegado un leñazo fuerte»

Todo hace pensar que Cofrademanía TV ha llegado al final. Sus programas de actualidad cofrade, sus imágenes inéditas de la Semana Santa, sus reportajes… Para conocer con más detalle lo ocurrido, elMIRA.es entrevista a Andrés Cañadas, director y conductor del programa multimedia.

¿Qué tal lleva Andrés Cañadas las vacaciones?

Es un verano extraño, y las vacaciones también lo son. Así que se lleva como se puede, que no es poco. Y además, se da la circunstancia de ser un verano pródigo en noticias cofradieras de calado, como la marcha del obispo, las nuevas cofradías en el centro, la Coronación de la Estrella, las Patronas de los pueblos cercanos con su cascada de suspensiones. En fin que casi no parece que estemos en verano.

¿Le echan de menos los cofrades? ¿Se lo dicen en la playa? ¿Qué le dicen?

Todos los veranos recibo mensajes de quienes quisieran que nuestro programa de temporada también se hiciera en estos meses. Pero hay que parar, por salud física y mental. Es lo que contesto cada vez que alguien me comenta algo sobre este asunto, en Jerez, en la playa, y en los lugares más insospechados.

Al final de temporada anunció usted en su programa de televiso Cofrademanía que posiblemente no volvieran en Octubre, esto formo un revuelo importante en la audiencia ¿Cómo está el tema a falta de poco más de un mes para que supuestamente regrese el programa?

La crisis que ha provocado la pandemia, nos ha pegado un leñazo fuerte, y no podemos ni debemos engañar a nadie. Hacer televisión cuesta mucho dinero, y sin ingresos es imposible regresar. Trabajamos para ello. A ver si hay suerte.

¿Pero es un final definitivo o hay opción de regreso durante el año?

Todo está en manos del Señor. Si hay suerte y la vida comienza a girar otra vez a su ritmo habitual, volveremos cuando se pueda. Si no es así, habrá que echar el cerrojo. Contra los elementos es muy complicado pelear. Pero confío en el equipo que tenemos, que es de auténtica categoría.

Nos dicen que ha habido ofrecimientos incluso de bandas y particulares para recaudar dinero y se pueda empezar la temporada ¿Es cierto?

Es cierto, y es algo abrumador. Hay quien se ha ofrecido a dar una cantidad todos los meses para que no nos vayamos. Y la Banda del Gran Poder de Granada se ofreció a dar un concierto gratis a beneficio del programa. Yo se lo agradezco a todos con todas mis fuerzas. Desgraciadamente, todo esto es mucho más complejo, pero aún así confío en nuestro departamento comercial, que lleva todo el verano trabajando a destajo para garantizar nuestro regreso en octubre.

Si decimos que Cofrademanía, líder en información cofrade en la provincia, va camino de los quince años de antigüedad ¿Qué se le pasa por la cabeza?

Pues me acuerdo de 2007, cuando Álvaro Ojeda me comentó esta idea por la que apostamos desde el minuto uno, y desde ahí, han sido muchos años de trabajo al lado de las cofradías, en los que hemos tenido de todo, pero en el que nos queda un balance ciertamente positivo.

¿Qué no ha cambiado en quince años en nuestras cofradías?

Las ganas de meter la pata que tienen algunos, que se creen mucho más importantes que las propias cofradías. Los que no aceptan el no, y solo arriman el ascua a su sardina. Además, suele ser gente de muy dudosa procedencia cofradiera. Lo triste es que siempre existirán.

Y en el periodismo cofradiero, ¿Qué sigue igual para bien o para mal?

Esto ha cambiado mucho. Y lamentablemente, para peor. Antes se tenían claros los proyectos dedicados a contar estas cosas. Ahora no. Ahora no se suele respetar al público cofrade, al que muchos medios de comunicación sigue considerando público de segunda. Eso sí, mención aparte merecen los medios digitales, medios que si bien hacen muchas veces una competencia desleal e ilegal a los medios reconocidos como tales por la legalidad vigente, sí están paliando en cierto modo la falta de información de aquellos.

¿Estaría Andrés Cañadas preparado psicológicamente para vivir como cofrade y como periodista una nueva cuaresma, Semana Santa o Rocío  como lo que hemos vivido?

Nadie lo está. Distinto es que tengamos que empezar a prepararnos para ello.

Como dice Miguel Perea, ¿Cree que salimos? Y si salimos ¿Cómo salimos?

Yo confío en el Señor. Si Él quiere, volveremos a la normalidad. Si Él no quiere, no lo haremos. Así que no merece la pena preocuparse. Lo que sí echo de menos es una reunión ya de los presidentes de los Consejos de Andalucía, para que diseñen la Semana Santa de 2021, porque en 2020 todos teníamos claro que nos había cogido el toro. Pero a siete meses de una nueva Luna de Nissan, ya es hora de que nos pongamos las pilas. Que detrás de la Semana Santa andaluza hay una industria enorme que no podemos dejar desatendida.

¿Los políticos prefieren que no salgan y así poder reducir la presencia pública de las cofradías en la calle?

No lo creo. A los políticos, a todos, les viene mejor que la gente no esté cabreada. Y ahora lo está. Cuando la gente es feliz, todo es más fácil. Y en Semana Santa, la gente suele ser muy feliz. El anticlericalismo y todo eso no debe preocupar a los cofrades. Lo que debe preocupar a los cofrades es ir a los Sagrarios y hablar con Dios de vez en cuando.

Es cierto es que el trabajo se amontona. Coronaciones nuevas, pendientes, cuentas descuadradas, elecciones en el consejo, nuevas cofradías al centro… El obispo se encontrará la mesa hasta arriba de trabajo ¿No es así?

Benditos problemas. Y bendito trabajo. Sin duda debe ser mucho peor estar de guardia en una UCI esperando a que lleguen los enfermos de coronavirus.