Calatayud: «Enseñad a los padres lo que veis en Internet para evitar la ballena azul»

El juez de menores aconseja a los menores mostrar el contenido por el que navegan en la Red para no caer en juegos peligrosos

El juez de menores, Emlio Calatayud, también se ha hecho eco, en el blog que escribe a diario para dar sabios consejos a jóvenes y padres, del macabro juego de la Ballena Azul que circula por Internet, en el que se incita al suicidio a los adolescentes después de hacerles pasar por 50 pruebas durante 50 días.

«Buenas, soy Emilio Calatayud. Para mí, la ballena azul siempre había sido un animal espectacular que, desgraciadamente, estaba en vías de extinción. Hace unos días me enteré de que también es un ‘juego’ que anda por Internet y que invita al suicidio a jóvenes y adolescentes. Parece que ya se ha dado algún caso en España. Esto es una barbaridad, claro.Y los niños, entre asustados y curiosos, no hablan de otra cosa», advierte en su blog.

El juez asegura que «esta mañana, he tenido la suerte de compartir una interesante conversación con varias decenas de escolares de entre nueve y once años del Colegio Jardín de la Reina de Granada, y todos ellos conocían el tema este de la ballena azul. Se habían enterado antes que yo, lo cual tampoco es raro. Por eso me gusta hablar con los niños, para aprender. Me han pedido consejo y yo les he recomendado que enseñen a sus padres las páginas que ven en Internet para que les puedan proteger.»

«Creo que es el camino más directo para intentar garantizar su seguridad: que los propios niños colaboren. Nosotros también podemos violar su intimidad para protegerlos -hasta el Tribunal Supremo lo ha dictaminado así- y yo lo recomiendo, pero mejor aún es que nos lo cuenten ellos. Hay que intentarlo», explica Calatayud.

El juez de menores advierte que «igual nos llevamos una sorpresa y resulta que no tienen ningún problema en compartir con nosotros sus viajes por Internet, o lo que es lo mismo, sus miedos y sus alegrías, que de todo habrá. Que no, pues vamos con el plan B y rastreamos sus pasos en la red, que es lo mismo que hacían nuestras madres, las madres pre-Internet, cuando miraban si llevábamos algo en los bolsillos de los pantalones».