Un obispo andaluz apuesta por celebrar las comuniones entre junio y noviembre

Adolfo González Montes, obispo de Almería, aboga por esta opción «si para entonces las autoridades sanitarias autorizan celebraciones» con un «número alto de fieles»

El obispo de Almería, Adolfo González Montes, ha trasladado a la comunidad cristiana algunas recomendaciones para la celebración y dispensación de los sacramentos ante el contexto de crisis sanitaria derivado del covid-19, sentido en el que aboga por celebrar las primeras comuniones entre los meses de junio y julio «en el caso de que fueran aprovechables» y «si para entonces las autoridades sanitarias autorizan celebraciones» con un «número alto de fieles», aunque considera que «lo prudente» sería realizarlas a partir de septiembre y «no sobrepasando de ningún modo la primera quincena de noviembre».

En su carta circular ante la «preocupación» de los sacerdotes por la «incertidumbre» de la situación, el prelado cree que es «muy comprensible la inquietud de algunos párrocos» especialmente a la hora de celebrar las primeras comuniones «si se tienen en cuenta todos los agentes que se hallan comprometidos», entre los que cita a niños, padres, párrocos, catequistas y empresas de restauración.

Para González Montes, la solución «no puede venir dada fijando una fecha de antemano, o pensando que la pandemia habrá pasado en un tiempo imaginario y pronto», de modo que «precipitarse a poner fechas y acordar una fecha común para todos, no parece la mejor solución, porque en el supuesto de que un mes sea bueno para unas parroquias, tal vez no lo sea para otras por las fiestas que en ellas se celebran, si es que pueden llegar a celebrarlas», ha observado antes de puntualizar también las particularidades de los colegios y la adecuación de períodos lectivos.

En esta línea, ha apuntado que la situación actual permite estas celebraciones, toda vez que en mayo tampoco «va a llevarse a cabo una desescalada suficiente en el cese de riesgo de contagio como para pensar en una celebración comunitaria de las comuniones, salvo que las autoridades permitieran celebraciones con pequeños grupos en las iglesias, de lo cual no tenemos hasta ahora indicación alguna».

«Si la pandemia cediera con la elevación veraniega de la temperatura, según lo que determinen las autoridades sanitarias, dando por finalizado el riesgo de contagio, son las parroquias las que en tal caso deben determinar de acuerdo con las familias si alguna de las semanas de junio podría o no ser aptas para celebrar algunas primeras Comuniones», expone el obispo.

Además, h recordado que los niños tienen que llegar a su primera comunión «debidamente preparados mediante la catequesis y la introducción al nivel propio de su edad en la vida cristiana», para lo que se pregunta si los párrocos han explorado las posibilidades de la catequesis en las familias o si la formación espiritual podría complementarse por vía telemática.

Según el obispo, «es necesaria la debida preparación catequética para que los niños reciban con fruto la sagrada Eucaristía, por lo cual una vez haya sido tomada una decisión por las parroquias, los párrocos deben procurar la preparación que estimen necesaria para que los niños reciban con fruto la sagrada Comunión».

Boda, bautizos y confirmaciones

Ve «razonable» el obispo que la celebración de matrimonios se posponga «hasta que existan condiciones que garanticen la celebración cristiana del sacramento» y se levanten las restricciones del estado de alarma.

González Montes ha recordado además que las autoridades han establecido que se pospongan los bautismos infantiles «salvo peligro de muerte» a la espera de que «se suavice la normativa y permita que se reúnan grupos de personas». «De común acuerdo entre el párroco y los padres, se dispondrá la remoción de fechas en el caso de los bautismos que estuvieren ya previstos y no hayan podido realizarse en el presente estado de alarma», ha añadido.

En cuanto a las confirmaciones, acogidas habitualmente durante el mes de junio, «si hubiera autorización para entonces, cabría aprovechar dicho mes, e incluso la primera quincena de julio» aunque «durante los meses de septiembre, octubre y noviembre hasta el adviento hemos tenido siempre un tiempo apto para la administración de la Confirmación», explica a los sacerdotes.

Igualmente, añade que es conveniente que los párrocos que tengan en sus parroquias catecúmenos adultos «sigan con el proceso de preparación y cumplan con las etapas marcadas por el RICA para los que se encuentran en el segundo y último año de Catecumenado».