De nuevo el síndrome del bebé zarandeado cuesta la vida a un niño. El bebé de un mes de Tàrrega que supuestamente fue maltratado por su madre muere en el hospital Sant Joan de Déu de Barcelona; donde se encontraba ingresado en estado muy grave desde el pasado 6 de noviembre. El pequeño tenía graves lesiones cerebrales que serían compatibles con el síndrome de zarandeo.

La mujer, de 18 años, declaró el pasado jueves en los juzgados de Cervera en una causa abierta por supuestos delitos de malos tratos en el ámbito familiar y lesiones. Su pareja lo hizo en calidad de testigo. Además, como medidas cautelares, se acordó la comparecencia cada quince días en el juzgado, la retirada de pasaporte; y prohibición de salida de España, ya que sus padres son de Rumanía. La madre declaró en los juzgados que «el bebé nació así«. Los abogados de los progenitores afirmaron que los jóvenes estaban preocupados por la salud del niño y que deseaban verlo pronto.

Vivienda familiar en Tárrega

Los hechos tuvieron lugar el 5 de noviembre en la vivienda familiar en Tàrrega. El bebé, de solo un mes de vida, ingresó en urgencias del hospital Arnau de Vilanova de Lleida tras ser atendido por los servicios sanitarios en su domicilio. El centro leridano, ante la gravedad de las lesiones, decidió el traslado del menor al hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, donde falleció ayer por la tarde. Fueron los facultativos de este hospital quienes activaron el protocolo por posible maltrato. En el momento de los hechos, el padre del bebé, de 24 años, estaba trabajando.

El juzgado de Cervera (Lleida) que investiga a la madre acordó la semana pasada la suspensión de la responsabilidad parental (patria potestad) a la investigada y al padre del menor y atribuyó la tutela a la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia de la Generalitat (DGAIA).

Padres que matan a sus hijos

¿Qué puede llevar a unos padres a acabar con la vida de su propio hijo? ¿Por qué llegan a cometer un acto tan terrible y atroz? ¿Qué les motiva? ¿En qué momento se suelen producir y desencadenar estos asesinatos? ¿Cuál es el perfil de un filicida? Son algunas de las preguntas a las que los expertos intentan dar respuesta, y la mayoría coincide en una cosa a la hora de abordar su análisis: “no existe un crimen de comprensión más compleja que aquel en el cual los padres asesinan a su propio hijo”.

Así lo subraya el doctor Phillip Resnick, psiquiatra forense de Estados Unidos, reconocido como uno de los expertos más destacados en lo que se refiere a la aproximación científica a la temática del asesinato de menores y autor del estudio más completo sobre el mapa del filicidio en el mundo. En él, a través del análisis de 155 casos de infanticidio, –de los cuales 131 eran filicidios–, entre otras cosas concluyó que es más alto el porcentaje de mujeres que matan a sus hijos que el de hombres (con 88 casos frente a 43); una conclusión y unos datos que, no obstante, en ningún caso deben ser malinterpretados ni usados de forma perniciosa, burda, injusta y cruel como en ocasiones han pretendido ciertos políticos, capaces de frivolizar con un asunto que requiere no solo precisión y rigor, sino también especial sensibilidad.

La alarma social ante los últimos casos de bebés asesinados es evidente, pero lo cierto es que, aunque estemos ante una de las principales causas de muerte de menores en los países desarrollados, los infanticidios, filicidios y neonaticidios han disminuido en comparación a otras épocas. Progresos como los métodos anticonceptivos y los cambios sociales lo han hecho posible.