Vacunar en farmacias es un riesgo para la salud. La profesión enfermera ha mostrado este lunes su rotundo rechazo a la petición de las farmacias de poder vacunar de la gripe. O hacer pruebas diagnósticas de Coronavirus; algo que, a su juicio, pondría en riesgo la salud de la población y la seguridad de los pacientes.

Lo refleja en un comunicado conjunto firmado por la Conferencia Estatal de Decanos, directivos de enfermería, sociedades científicas de enfermería, el sindicato Satse y el Consejo General de Enfermería.

En el documento, los firmantes aseguran que en la reivindicación de las farmacias para poder vacunar de la gripe. Además de hacer test de Coronavirus porque hay «intereses económicos» y no el bien común o la salud pública.

Continuas negativas

Indican que a pesar de las «continuas negativas» de la Administración y la «frontal oposición» de las organizaciones enfermeras, desde las farmacias «se insiste en cambiar las regulaciones».

Pese al maquillaje y la cosmética que adornan muchas farmacias y los bondadosos argumentos para administrar vacunas, se encuentra un negocio privado. Que ya cobra su porcentaje en la venta de una vacuna y que proponen ahora, incluso administrarla y claro está, cobrar por ello», señalan los profesionales de enfermería.

Consideran que la vacunación de la gripe de las oficinas privadas de farmacia, pondría «en riesgo la salud de la población y la seguridad de los pacientes» por la «falta de competencias profesionales que tienen los farmacéuticos» para ello.

Pruebas diagnósticas

Para el personal de enfermería sería «injustificable» que los farmacéuticos administraran vacunas contra la gripe, una función que no es su competencia, y sí la de los enfermeras. En cuanto a la realización de pruebas diagnósticas para detectar el coronavirus, hacerlas en las farmacias representaría «un riesgo extremo para la salud de los ciudadanos».

Abundan en que la recogida de las muestras requiere de una cualificación elevada, ya que en caso contrario podrían registrarse falsos positivos «por una mala técnica».

Asimismo, señalan otros aspectos como la confluencia de pacientes por distintos motivos en la farmacia, «en espacios reducidos y sin circuito seguro de tránsito de personas» o la eliminación de residuos biológicos contaminados, entre otros, «podrían ser un foco de contagio a la población».

Para los profesionales de enfermería, no tener personal cualificado para vacunar contra la gripe, hacer los test, interpretar los resultados o trasladar las pruebas, entre otros aspectos «hacen inviable la utilización de las farmacias» para este propósito. Inciden en que en el modelo sanitario actual «no existe ninguna necesidad» para ello.

Así, recalcan que desde la sanidad pública a través de la profesión enfermera, se ha cumplido durante décadas con esta competencia. Y se ha alcanzado con éxito» todos los objetivos de higiene, seguridad, calidad y de forma totalmente gratuita.

Rechazo absoluto

La Mesa de la Profesión Enfermera, integrada por el Consejo General de Enfermería (CGE) y el Sindicato de Enfermería (Satse) ha mostrado su «absoluto y contundente» rechazo a que las pruebas de detección del Coronavirus a personas que pudieran estar infectadas se realicen en las oficinas de farmacia privadas por «los riesgos que supondría para la seguridad de los ciudadanos«. Defiende que sean realizadas siempre por el personal sanitario que, como los enfermeros u otros profesionales, «tienen la cualificación y competencias para hacerlo con plenas garantías y de conformidad con la normativa vigente».

«Es un absoluto despropósito querer convertir las oficinas de farmacia, que no olvidemos que son un negocio privado, en centros sanitarios para realizar este tipo de pruebas, cuando estaríamos propiciando, además, la aparición y propagación de nuevos posibles focos de contagio de Coronavirus entre la ciudadanía al incentivar el incremento sustancial de un número importante de personas en un mismo espacio que, generalmente, es cerrado y limitado en su estructura», señalan en un comunicado.