El Belén Viviente de Beas (Huelva), el más antiguo de Andalucía y el segundo más longevo de España, no abrirá sus puertas al público en este municipio onubense como cada Navidad desde hace 50 años por cuestiones de seguridad debido a la situación generada por la pandemia del coronavirus.

De este modo, el belén, organizado por la Hermandad de Nuestra Señora la Virgen de los Clarines, no se podrá realizar este año. La Hermana Mayor, Juana Becerril, ha mostrado su pesar por esta decisión, consensuada con el Ayuntamiento beasino.

El belén, el cual recibió la Medalla de Oro de la Provincia y es considerado una de las siete maravillas de la provincia, es una seña de identidad de Huelva y ejemplo del «esfuerzo de todo un pueblo» para su puesta en escena.

El Belén Viviente de Beas, el cual protagonizan los niños y adultos de la localidad, además de las escenas bíblicas recoge escenas costumbristas, dedicadas a los oficios tales como zapatero, herrero, costurera, chacinera, quesera, alfarero, o afilador.

Sobre el Belén Viviente de Beas

El Belén Viviente de Beas es el nacimiento vivo más antiguo de Andalucía, en el que se representan escenas tradicionales de la Biblia con niños y animales como protagonistas, así como escenas costumbristas de la provincia de Huelva.

Está reconocido como una de las 7 Maravillas de la Provincia de Huelva, siendo una cita obligada para numerosos programas de televisión y radio en las fechas navideñas. Participan más de 170 voluntarios, principalmente niños, para recrear las escenas costumbristas de la provincia de Huelva.

Este pesebre vivo, único y singular de Andalucía, recibe cada año la visita de unas 20.000 personas, para contemplar esta recreación del nacimiento. Está instalado en un lugar pensado expresamente para el nacimiento, con una superficie de 3.000m2, donde se dedican 2.000m2 al pesebre viviente.

Casi medio siglo llenando de magia las navidades

Corría el mes de Septiembre de 1970, una nueva Junta de Gobierno se hacía cargo de la dirección de la Hermandad de Nuestra Señora la Virgen de los Clarines, principal entidad religiosa de Beas, encargada de organizar los cultos y fiestas en honor de la Patrona del pueblo, la Virgen de los Clarines.

La Hermandad, que años antes había asumido el reto de la construcción de la Casa Hermandad en la aldea de Clarines, se vio obligada a la reedificación de gran parte de la blanca Ermita que cobija a la Virgen, pues había quedado dañada por el terremoto que tuvo lugar el día 29 de febrero de 1969, lo que aumentó de forma notable su difícil situación económica.

La nueva Junta de Gobierno, presidida por Antonio Becerril Rebollo, se planteó la necesidad de buscar nuevas fuentes de ingresos.

Con estas ayudas, se pretendían atender a sus múltiples actividades y a las necesidades surgidas por las obras acometidas, solicitándose a todos sus miembros en la primera reunión que celebraron que para la siguiente reunión “aportaran ideas que puedan conducir al logro de fondos para la celebración de la próxima Romería”.

Nacimiento del Belén Viviente

En la reunión de la Junta de Gobierno celebrada el día 10 de Octubre de 1970, el Mayordomo Miguel Caballero Domínguez propone la celebración de un Nacimiento Viviente. «Al modo de los que por esas fechas se instalaban en muchas de las casas de la población. Pero a gran escala, en el que los protagonistas fuesen los propios niños del pueblo para que diesen vida a los personajes; y figuras de estos nacimientos. Y en el que los pequeños animales que forman parte de las escenas tradicionales de los belenes familiares, se hiciesen reales».

Así fue como, tras cincuenta días de trabajo, el 24 de diciembre de 1970, en la casa propiedad de doña Josefa Dolores Ramírez, sita en la calle Maestro Jacinto Ramírez vio la luz, lo que años después se ha venido conociendo como Belén Viviente de Beas.

Todo ello ha sido posible gracias al trabajo de los quince miembros de la Junta de Gobierno de la Hermandad; de las señoras Matilde Becerril; Edelmira Bardallo; Juana Cruz Vallez; Lola Novalbos; Beatriz Ramírez; y Maria Domínguez; y del vecino de Trigueros José Román Cruzado, que fue el encargado de dirigir los trabajos de colación del papel con el que imitar las cuevas y montañas.

El éxito de la muestra, que fue inaugurada por el Gobernador Civil de la Provincia; el Obispo de la Diócesis de Huelva; y otras autoridades civiles y militares, fue tal que hubo de prolongarse su funcionamiento hasta el día 20 de Enero. Como dato estadístico significativo, las fuentes consultadas estimaron en 2.500 el número de personas que visitaron el Nacimiento Viviente.