Como era de prever, el programa de Bertín Osborne ‘Mi casa es la tuya’ dio bastante juego este pasado viernes 18 de los corrientes en Telecinco. Y es que Miguel Ángel Revilla no sólo concede entrevistas, sino también sinceridad a raudales. Naturalidad, juego limpio, espontaneidad, golpes de ironía inteligente y fino sentido del humor.

Miguel Ángel Revilla Bertín Osborne

No era la primera ni la segunda vez que Revilla se sentaba con Bertín. Hablaron con soltura: no en balde la amistad que mantienen se nota a leguas. En una complicidad que no necesita entre líneas. Revilla sostiene una salud de hierro y una conciencia limpia como los chorros del oro. Duerme a pierna suelta para, al despertar, no parar de trabajar por y para Cantabria.

Fondos paradisíacos. Cantabria regala estos paisajes de ensueño. Salió a la palestra los errores, los tropiezos, de los actuales gobernantes del país en plena pandemia. Algo se ha hecho muy mal, sin duda alguna. Con todo y con eso, uno de los momentos claves del programa llegó con el tema alusivo al rey emérito Juan Carlos I.

Se trataba de un asunto delicado. Porque Juan Carlos I es amigo personal de Bertín. De modo que Revilla ya de antemano, al sacar el asunto y ponerlo sobre la mesa, estaba poniendo en un aprieto al cantante. No obstante, conociendo a Revilla, que aprovecha toda ocasión, la referencia al histórico monarca de la Transición estaba asegurada.

«No te me vas a escapar sin que hablemos de tu amigo, ¿eh?», advirtió Revilla a Osborne en mitad de la charla. «Tú puedes hablar de lo que quieras, en este programa no hay censura»,  reaccionaba el presentador. Bertín lo vio venir y procuró quitar hierro a esta improvisación sobre la marcha.

«La mayor decepción de mi vida»

«Ha sido la mayor decepción de mi vida», ha admitido el presidente de Cantabria sobre todo lo que ha salido a la luz del rey emérito. «Yo he sido más que amigo del emérito, en mi primer libro lo saco en la portada. Entiendo que haya gente que lo defienda, yo defiendo todo lo bueno que haya hecho, pero hasta el límite donde acaba lo bueno y cuando empieza lo malo y te llevas la mayor decepción de tu vida yo no lo puedo consentir», añadía.

Bertín Osborne quiso ser equitativo: pidió a Revilla que pusiera en una balanza todo lo que Juan Carlos ha hecho por España y el peso del escándalo. «No hay balanza. No tiene justificación ninguna. Yo no soy monárquico por razones de pura lógica», subrayaba el presidente cántabro.

«Yo soy un defensor de la democracia en la medida que yo he votado la Constitución Española y lo que pido es que el currículo de un rey, el emérito ya, tiene que ser ejemplar«, ha subrayado sin concesiones a Juan Carlos I.

Recordada la controvertida historia de la subvención de los 100 millones de euros del rey a Corinna, Miguel Ángel no se ha bajado de su opinión, a pesar de las intentonas de un incómodo Osborne por reconducir el tema. Revilla era tajante: había sopesado mucho su opinión al respecto.

«La única manera que este hombre tiene de rehabilitarse es que viniera a España y que diga que todo lo que tengo fuera ilegalmente lo traigo aquí, que buena falta nos hace ahora para los problemas sanitarios. Yo no puedo disculpar, por mi manera de ser, al que aparentemente es un choricete», concluyó. «Vamos a ver cómo queda…», cerraba Bertín.

Revilla y el coronavirus

Hablaron también del confinamiento. «No he tenido ningún miedo. Cuando te toca, te tocó. Y eso que yo soy de las personas con más riesgos posibles (me hicieron cuatro operaciones de riñón, por ejemplo) Pero bueno, lo que no podemos hacer es entrar en pánico, no ir a trabajar… si paramos la economía eso es peor. Hasta que salga la vacuna, nos toca convivir con él y hacer que la presión en los hospitales no sea mucha», reflexionaba Revilla.

La aparición del coronavirus, según Miguel Ángel, nos tiene que hacer reflexionar. «Lo que esto nos va a servir es para recapacitar si no vamos demasiado deprisa. Por qué no parar, cuidarnos un poco, pensar si estamos descuidando el planeta…».

Al escuchar las palabras de Revilla, Bertín Osborne se sinceraba y revelaba que en el confinamiento había tenido la oportunidad de convivir seis meses con su padre: «Es la primera vez en mi vida que me he tirado seis meses seguidos con mi padre en mi casa. He convivido con mi padre. Es un señor con noventa y tantos y no había convivido con mi padre más de 15 días. Yo ni había estado 6 meses seguidos con mi mujer», contaba Bertín