La “nueva normalidad” pide responsabilidad social

Con la llegada y asentamiento de la “nueva normalidad” han surgido varios rebrotes de coronavirus por distintas comunidades autónomas

Tras el fin del estado de alarma el pasado 21 de junio por la crisis sanitaria de coronavirus, España entró en la llamada “nueva normalidad”, donde dejábamos atrás las restricciones de las fases de desescalada y dábamos un gran paso hacia la recuperación tanto social como económica.

Aunque la “nueva normalidad” nos prometía una vuelta a la rutina que todo el mundo deseaba, también nos obligaba a seguir unas medidas de seguridad e higiene contra el covid-19.

Las medidas que propusieron era prácticamente las mismas que durante el estado de alarma recordaban a la hora de realizar cualquier actividad: uso obligatorio de mascarilla si no se puede mantener una distancia social de 1,5 metros y normas de higiene en lugares públicos.

Casi un mes después del fin del estado de alarma, las recomendaciones que marcó el Gobierno parece que se han ido olvidando o descuidando tal y como lo han ido demostrando los rebrotes que se están dando en muchas comunidades autónomas.

Atrás quedaron los días de confinamiento, en los que veíamos cómo miles de personas morían, cómo otros miles luchaban entre la vida y la muerte, otros sufrían el no poder despedirse de sus seres queridos o, simplemente no poder verlos.

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58 días confinados que nos hicieron ser una comunidad más que nunca, ayudando, apoyando y agradeciendo a todos aquellos que ponían su vida en riesgo por nosotros. Por la humanidad.

El confinamiento nos hizo pensar en un cambio social, una sociedad mucho más concienciada y comprometida. Sin embargo, con el asentamiento de la “nueva normalidad” parece que todo lo vivido está cayendo en el olvido.

Hay que recordar que la “nueva normalidad” no supone la vuelta a realidad a la que antes del confinamientos estábamos acostumbrados. El virus sigue azotando el mundo entero, por lo que ahora mismo el mundo ha cambiado. Si el mundo es distinto al de antes, nosotros también debemos tener unos comportamientos distintos.

La “nueva normalidad” pide responsabilidad social, y aunque la mayoría de los españoles están teniendo un comportamiento bastante ejemplar, hay personas que están siendo más reticentes a la hora de cumplir las recomendaciones sanitarias sin ser conscientes del riesgo que supone.

Tras el asentamiento de esta “nueva normalidad” han ido apareciendo rebrotes de coronavirus en varias comunidades autónomas, a consecuencia de no seguir las medidas de seguridad e higiene.

Aunque la mayoría de los rebrotes han supuesto pocos contagios y han sido bastante fáciles de controlar, hay casos que se han descontrolado y nos hacen pensar en un nuevo confinamiento.

Cataluña y Aragón coquetean de nuevo con el confinamiento, pues de los más de 5.000 casos diagnosticados en los últimos siete días, la gran mayoría corresponde a estas dos comunidades. Estos contagios provienen de un botellón organizado en Huesca por una empresa hortifrutícola llamada La Espesa, donde sin saberlo se pasaron entre ellos y lo propagaron por Aragón y Cataluña.

Otro reciente caso es el de Córdoba, donde más de 400 personas asistieron a una fiesta en una discoteca llamada Babylonia y que de momento, son 73 los positivos que han encontrado entre los asistentes. Un número bastante importante para poder controlar sus círculos familiares y sociales para que no haya contagios. Algo que, de momento, no está controlado.

Estos dos casos nos demuestran que el virus sigue presente y que no podemos olvidarlo. A menudo pensamos que alguien no lo tiene o nosotros mismos porque no presentamos ningún tipo de problema, sin embargo debemos tener el mismo cuidado que las personas que presenten algún síntoma, ya que podemos transmitirlo sin saberlo.

Muchos de los rebrotes han venido por personas asintomáticas y han ido propagando el virus por no seguir las recomendaciones sanitarias.

Como vemos, aunque la mayoría está siguiendo las medidas que se han propuesto y tienen un comportamiento bastante ejemplar, las personas que no lo tienen pueden hacer retroceder todo lo avanzado gracias al confinamiento.

Por todos los descuidos, todos los “yo no lo tengo”, y todos los “aquí no hay coronavirus”, llamo a la responsabilidad social, para que pensemos en nosotros pero también en el resto.

En un descuido todo el camino que llevamos recorrido podemos tirarlo por la borda y volver a un nuevo confinamiento que supondría no sólo la falta de libertad sino también un suicidio económico para todo el país.

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