La UME se prepara para un posible rebrote de Covid-19

Abordan cómo actuar de forma transversal en las residencias con lo aprendido durante la pandemia por si hubiera un rebrote

La Unidad Militar de Emergencias (UME) ya trabaja en la planificación de una hipotética segunda Operación Balmis y establece planes de contingencia en los que tendrían que retomarse los mecanismos establecidos y hacen reserva de material.

Así lo ha asegurado el portavoz del Mando de Operaciones (MOPS) en la Operación Balmis, el coronel Juan Bustamante Alonso-Pimentel, en el marco de la inauguración de unas jornadas de formación para actuación en residencias de mayores en caso de rebrote a la que ha asistido el delegado del Gobierno, Javier Izquierdo, y el viceconsejero de Infraestructuras y Emergencias de Castilla y León, José Luis Sanz.

En este contexto, el coronel Juan Bustamante ha explicado que ya se planifica un «hipotético» Balmis 2, para lo que se establecen planes de contingencia, para los cuales tendrían que retomar mecanismos establecidos y hacer reserva de material.

Mientras tanto, ha indicado que también se conoce ya el mecanismo que se podría establecer entre medias, desde que terminara la actual Operación Balmis, que finaliza este sábado, 20 de junio.

En este sentido, ha recordado que las autoridades saben lo que tienen que hacer en casos puntuales que se pudieran producir, «que alguno habrá», y ante alguna necesidad, que serán «escasas». Así, ha señalado que saben el procedimiento, que es a través del delegado del Gobierno, con el mismo mecanismos cuando hay lo que se denomina «solicitud de apoyo a autoridades civiles», tras lo que se atenderían las peticiones una a una igual que de forma anterior a la crisis.

Junto a este trabajo de la UME, se han iniciado en Valladolid estos cursos de formación para actuación en residencias de mayores organizadas por la Delegación del Gobierno y la Junta de Castilla y León en colaboración con el Ejército, la UME, veterinarios de los equipos COVID-19, las consejerías de Fomento y Sanidad y el Grupo de Intervención Psicológico de Emergencias.

Preparación tras la experiencia

El delegado del Gobierno ha explicado que los cursos surgen de una reflexión sobre lo ocurrido durante la pandemia y para ver cómo poder afrontar posibles rebrotes en las residencias y el tratamiento de mayores desde una perspectiva «transversal», motivo por el que se ha contado con profesionales de la sanidad, de los servicios sociales de Castilla y León o psicólogos, para dar un apoyo que es muy importante a los trabajadores de estos centros, que han tenido que enfrentarse a situaciones «muy duras».

A ello se suma «una parte muy importante» que pone la UME, ha explicado Izquierdo, quien ha recordado que la Unidad asume labores de desinfección, de higiene de espacios o desplazamientos de residentes para evitar contagios. «Una labor muy transversal para gestionar un posible rebrote», ha insistido.

El delegado del Gobierno ha explicado que las administraciones ya hacen acopio de mascarillas y equipos de prevención en previsión de estos posibles rebrotes, no sólo para las residencias, sino también para los profesionales sanidad porque «es una de las lecciones de la crisis», que hay que tener un stock, ya que la pandemia llegó sin estos medios y ahora cree que el acopio es suficiente para afrontar un rebrote.

Para evitar que se produzcan estas situaciones, sobre todo ante el fin del estado de alarma, ha explicado que lo importante es seguir trasladando al ciudadano que «el virus sigue estando ahí» y que mientras no haya vacuna habrá que seguir conviviendo con él y tener precauciones y seguir normas como el lavado de manos, el uso mascarillas, la higiene en espacios públicos y de los privados.

«Si somos prudentes y respeto estas pautas conseguiremos mantener a raya al virus en tanto no haya un tratamiento efectivo y una vacuna que nos permita vencer definitivamente al virus», ha agregado.

Izquierdo ha incidido en que hay que ser «muy conscientes» de que afrontar una emergencia sanitaria como la vivida requiere «mucha fortaleza física, anímica y moral» y por eso el tratamiento desde la perspectiva psicológica es «clave» porque es importante que los trabajadores descansen en el aspecto físico, pero también que anímicamente «no estén hundidos» y moralmente se pueda entender la importancia de su labor y atención a mayores y personas con discapacidad.

Prioridades

En cuanto a la gestión de la «avalancha» de peticiones para llevar a cabo desinfecciones, Javier Izquierdo ha explicado que los criterios se marcaron en un protocolo con Junta en el que se establecían, a través de la Gerencia de Servicios Sociales, unos niveles de mayor o menor gravedad en función de variables como el porcentaje de residentes y trabajadores infectados o de la dimensión de los centros, lo que permitía clasificar la situación del 1 al 5 –la 5 la más compleja– y se actuaba en función de esa prioridad.

A este respecto, el portavoz del MOPS en la Operación Balmis se ha referido a la actuación de la UME frente a esta «avalancha» en una crisis muy larga y con distintas fases, con una parte inicial «complicada» por la cantidad de peticiones, pero frente a la que han tenido la ventaja de contar con una estructura ya montada dentro del mando de operaciones y por ello la gestión ha ido «de manera más o menos rodada y sencilla».

Así, poco a poco ha disminuido «muchísimo» la presión y, aunque la operación Balmis permanece activada hasta este sábado, el número de intervenciones ha decaído mucho, «lógicamente». El coronel Juan Bustamente ha añadido que se ha gestionado la situación con un equipo que «sabía qué hacer», con estructuras que ya existían, al igual que procedimientos que ya conocían.

Ahora, de cara al futuro, ha explicado que se trata de dar a los responsables de las residencias unas pautas para saber cómo actuar en casos de rebrotes y en vista de que el de mayores ha sido el colectivo más castigado, vulnerable y que más bajas ha tenido los gestores sepan «qué hacer como medida de primer impacto», al principio de detectarse un rebrote, las medidas urgentes antes de que alguien técnico vaya a apoyar, en los dos o tres días que pudiera haber si hay una «avalancha» y si tarda el Estado en dar una respuesta con personal especializado.

De esta forma, cree que el curso debe dedicarse un poco a eso, a que los gestores de residencias, que se han sentido «un poco desbordados e incluso quizá desatendidos en algún momento» ante capacidades limitadas y un gran número de residencias, sepan qué hacer al principio, cómo parar el «choque inicial» con medidas que sean prácticas en lo que llega ayuda. «Sería como las medidas de estabilización de un accidente, en lo que llega 112 cómo hacer primeras maniobras», ha puesto como ejemplo.