La mitad de los niños del mundo sufren violencia física, sexual o psicológica

La prevención de la violencia contra los niños sigue siendo una tarea pendiente, alertan UNICEF, UNESCO y OMS

La mitad de los niños del mundo, aproximadamente 1.000 millones, se ven afectados cada año por violencia física, sexual o psicológica, y sufren traumatismos, discapacidad y muerte, porque los países no han observado las estrategias establecidas para su protección, denuncian la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF, la UNESCO, la oficina del representante especial del secretario general de Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños y la Alianza Mundial para Acabar con la Violencia contra los Niños.

«La violencia contra los niños nunca tiene justificación», ha recalcado el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. «Contamos con herramientas de base científica para prevenirla, y exhortamos a todos los países a aplicarlas», ha defendido, subrayando que «proteger la salud y el bienestar de los niños es crucial para proteger nuestra salud y bienestar colectivos, ahora y para el futuro».

Estos organismos han presentado el primer informe sobre la situación mundial de la prevención de la violencia contra los niños, en el que se analizan los progresos de 155 países en la aplicación del marco INSPIRE, un conjunto de siete estrategias para prevenir y abordar la violencia contra los niños.

Según el informe, aunque el 88 por ciento de los países cuentan con legislación para proteger a los niños contra la violencia, menos de la mitad, el 47 por ciento, indicaron que se aplicara contundentemente. Además, incluye las primeras estimaciones mundiales de homicidios específicamente contra menores de 18 años: en 2017 unos 40.000 niños fueron víctimas de homicidio.

Aunque como ha reconocido la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, «la violencia contra los niños siempre ha estado presente», «ahora la situación podría empeorar mucho» debido a la pandemia de COVID-19. «El confinamiento, los cierres de escuelas y las restricciones de movimientos han dejado a demasiados niños a merced de quienes les maltratan, sin el espacio seguro que la escuela ofrecería normalmente», ha lamentado.

Por ello, Fore ha defendido que «es urgente intensificar los esfuerzos para proteger a los niños en estos momentos y también posteriormente, en particular estableciendo que los trabajadores de los servicios sociales son esenciales y reforzando las líneas telefónicas de ayuda a la infancia».

Pese a que el 83 por ciento de los países cuentan con datos nacionales sobre la violencia contra los niños, solo el 21 por ciento los utilizaban para establecer baremos de referencia y metas nacionales para prevenir y abordar la violencia contra los niños, según el informe.

Además, cerca del 80 por ciento de los países tienen planes de acción y políticas nacionales, pero solo una quinta parte tienen planes plenamente financiados o metas medibles. La falta de fondos y la capacidad profesional inadecuada son, probablemente, factores que contribuyen a ello y el motivo por el que la implementación es tan lenta, según los autores del informe.

La Covid-19 empeora la situación

Según ha indicado la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, con la pandemia y el consiguiente cierre de escuelas «hemos constatado un aumento de la violencia y el odio online, y ello incluye el acoso». «Ahora que las escuelas empiezan a reabrir, los niños hablan de su miedo a volver», ha subrayado.

La jefa de la UNESCO ha defendido que «es responsabilidad de todos velar por que las escuelas sean entornos seguros para todos los niños». «Debemos pensar y actuar colectivamente para acabar con la violencia en la escuela y en las sociedades en general», ha añadido.

Las medidas restrictivas adoptadas para evitar la propagación del coronavirus, incluido el cierre de escuelas, han reducido los apoyos habituales de las familias y otras personas como amigos, familia extensa o los profesionales. Según los autores del informe, ello erosiona aún más la capacidad de las víctimas para hacer frente con eficacia a las crisis y las nuevas rutinas de la vida cotidiana. Se han observado incrementos pronunciados en el número de llamadas a las líneas telefónicas de ayuda contra el maltrato infantil y la violencia de pareja.

Y si bien los recursos virtuales han sido cruciales para que muchos niños puedan seguir aprendiendo, recibiendo apoyo y jugando, se ha detectado un aumento de los comportamientos dañinos online, como el ciberacoso, las conductas de riesgo y la explotación sexual, han alertado.

La OMS y sus aliados seguirán trabajando con los países para introducir plenamente las estrategias de INSPIRE mejorando la coordinación, elaborando y aplicando planes de acción nacionales, dando prioridad a la recopilación de datos y fortaleciendo los marcos legislativos.

Además, se necesitan medidas de alcance mundial para garantizar que todos los países dispongan del apoyo financiero y técnico necesario. El seguimiento y la evaluación son fundamentales para determinar en qué medida estas iniciativas de prevención llegan efectivamente a todas las personas que los necesitan, han sostenido.

«Poner fin a la violencia contra los niños es lo correcto, es una inversión inteligente, y es posible», ha defendido por su parte Howard Taylor, de la Alianza para Acabar con la Violencia. «Es el momento de financiar plenamente planes de acción nacionales integrales que garanticen que los niños están seguros en el hogar, la escuela, en línea y en la comunidad», ha reivindicado.

«Podemos y debemos crear un mundo en que todos los niños puedan desarrollarse sin violencia y pasar a formar una nueva generación de adultos que tengan vidas sanas y prósperas», ha subrayado.