La comunidad musulmana de Granada se prepara para un Ramadán en confinamiento

En Granada son más de 36.000 personas las que componen la comunidad musulmana –de los que 2.500 son españoles conversos– y más de 340.000 en el conjunto de Andalucía

La comunidad musulmana de Granada celebrará por primera vez el Ramadán en confinamiento, sin acudir a las mezquitas donde tradicionalmente se rompe el ayuno de forma colectiva en la puesta de sol, dado que estos lugares de culto permanecerán cerrados también durante este mes sagrado como lleva sucediendo desde que se decretara el estado de alarma para evitar la propagación del coronavirus.

En Granada son más de 36.000 personas las que componen la comunidad musulmana –de los que 2.500 son españoles conversos– y más de 340.000 en el conjunto de Andalucía. Todos ellos están llamados a cumplir desde el 24-25 de abril –dependiendo del avistamiento lunar– y durante un mes el cuarto pilar del Islam, el ayuno o ‘Sawm’.

Pero este año será diferente debido a las restricciones de movimientos y aglomeraciones que ha impuesto el Gobierno para frenar los contagios por coronavirus, según ha relatado a Europa Press el presidente en Granada de la Comunidad Islámica en España, Umar del Pozo.

El coronavirus impedirá los rezos colectivos, los encuentros en la Mezquita Mayor o en cualquiera de los 16 locales que se usan como lugares de culto en la provincia de Granada, así como en general, el alto grado de socialización que caracteriza este mes especial para los musulmanes. «Se ha mandado el mensaje y está asumido por todo el mundo, la gente está concienciada para hacerlo de forma individual en sus hogares», relata el también presidente de la Fundación Mezquita de Granada.

Al margen de los beneficios sobre la salud y la mente atribuidos al ayuno, los musulmanes viven el Ramadán como un momento de encuentro en el que todo el mundo «rompe un poco su rutina y se presta más a ayudar y a estar con los demás»: «Nos juntamos para romper el ayuno, se hace la oración y luego una cena para unas 170 personas en la Mezquita Mayor», asentada en el histórico barrio del Albaicín, frente a la Alhambra.

«La gente trae alimentos y comemos todos juntos en mesas sentados en el suelo, es algo muy especial y que de repente te lo quiten es algo que va a costar muchísimo a nivel personal y anímico, reconoce Umar del Pozo. Otros rompen el ayuno con grandes cenas familiares en sus casas, pero en esta ocasión se ha pedido que estos encuentros se limiten al núcleo familiar que habita en cada vivienda.

Desde el inicio del estado de alarma la comunidad musulmana de Granada se ha puesto manos a la obra para ayudar a quienes más puedan necesitarlo. Así, al cierre de la Mezquita Mayor le siguió la creación de un grupo de emergencia integrado por once personas que realiza compras y las distribuye a los domicilios de personas mayores, que necesitan cuidados o con dificultades económicas.

Está misma labor se está realizando también a través del resto de mezquitas de la provincia, pero también de asociaciones y de comerciantes que donan sus productos para echar una mano a la comunidad en estos momentos complicados.