El Xerez DFC quiere tomar el testigo tras más de diez años sin fútbol en Segunda B

La entidad azulina está a la espera de la confirmación oficial del sistema de ascenso a la categoría de bronce

Más de diez años han transcurrido desde que la ciudad de Jerez viera su último partido de fútbol en Segunda B. Ha llovido demasiado desde entonces, aunque bien es cierto que durante ese tiempo la ciudad disfrutó de la etapa más gloriosa del Xerez CD, con su ansiado ascenso a Primera División en 2009, y en 2010 con la participación del Jerez Industrial en Segunda B.

Sin embargo, desde entonces, un cúmulo de circunstancias indeseables han llevado al fútbol de nuestra ciudad a una situación inhóspita. El Jerez Industrial perdía la categoría esa misma temporada, regresando a Tercera División y en el 3 de mayo de 2013, después de la victoria del Córdoba CF en Chapín, el Xerez CD bajaba a Segunda B, tras una desastrosa temporada que culminaba de la peor forma posible.

El cuadro azulino regresaba a la categoría de bronce, una categoría en la que no competía desde 2001 tras la victoria en Chapín frente al Toledo por 2-0. Aun así, el tránsito del Xerez CD por Segunda B no duraría mucho tiempo. Semanas después de confirmarse el descenso, nuevos problemas de impagos hacían que la entidad xerecista perdiera una nueva categoría. El Xerez CD pasaba así de jugar en Primera División a hacerlo en Tercera en solo tres años.

En ese mismo verano, aficionados, exjugadores y exdirectivos del Xerez CD decidían fundar el Xerez Deportivo FC. La historia, desde entonces ya es sabida por todos. Ahora, siete años después de su fundación, el equipo que preside Rafael Coca tiene, por primera vez en su historia, la oportunidad de devolver a Jerez a una categoría -como mínimo- de la que nunca debió despedirse esta ciudad.

A la espera de confirmación oficial, el Xerez Deportivo FC estaría a solo dos partidos de cumplir su objetivo. De hacerse oficial, lo de Uribe deberían enfrentarse en un playoff express al Ciudad de Lucena y, en caso de vencer, al ganador de la eliminatoria que enfrentaría al Betis Deportivo ante el Utrera. Todo ello en un campo neutral y presumiblemente sin aficionados en las gradas.

Unos aficionados que ansían volver al fútbol profesional, ese que se despidió hace ya demasiados años y con el que ahora sueñan volver a disfrutar.