Bertín, con una copa de Jerez al mundo

El reconocido cantante y presentador televisivo protagonizó un exitoso directo en Instagram

Está a la orden del día. Instagram toma bríos inusitados. Puede que sea la red social que más y mejor función pública está realizando en esta inédita época de confinamiento. Los seres humanos siempre necesitaron comunicarse. Emisión-recepción. Emisor-receptor. A través de lo expresamente oral o mediante la palabra escrita.

La etapa de la pandemia no ha logrado separar -aislar en lo comunicacional- a las personas. El coronavirus provocó el encierro general pero no el aislamiento de ser. Afortunadamente esta crisis ha coincidido con la expansión de la Era Digital. Con su máxima ebullición de avance tecnológico. Estar en casa significa estar encerrados pero no incomunicados.

Instagram es la red social que retransmite en vivo la cercanía entre unos y otros. De tú a tú. O de tú a la amplia ventana de las masas. De la multitud de todos cuanto quieran participar en este invento que ya no es experimento. Instagram no es, como pudiera pensarse, una mera galería de fotografías personales. Es mucho más. Porque es texto adjunto y es chat y es comunidad y…

Y es conexión en directo. De personas famosas. De personas mediáticas. De personas que desean compartir con sus seguidores, en vivo y en tiempo real y desde sus propios hogares, aquello que hacen, aquello que piensan, aquello que desean aconsejar, aquello que pregunten cuantos participen del directo. Frente a frente tan sólo con la pantalla digital de por medio.

Para este sábado 18 Bertín Osborne, que aún no había probado la experiencia de esta convocatoria, anunció un directo a través de su Instagram para la una de la tarde. Para tomar “el aperitivo” juntos. Quizá pensara el cantante y presentador que la respuesta sería discreta. Pero enseguida se hizo la creciente concurrencia. La masiva presencia numerosísima…

A nadie escapa que Bertín tiene gancho social. Tiene tirón. Es querido. Y muy seguido. Posee habilidad para las relaciones en virtud de su empatía. De su natural empatía. Y son ambas -la empatía y la naturalidad- sus banderines de enganche. Su manera de conectar. Amén la sinceridad sin pelos en la lengua. Sin tirar de la violencia o la acritud verbal.

Bertín dice cuantos muchos piensan pero no poseen el alcance mediático de su voz ni quizás -a qué negarlo- los arrestos. Se deja llevar -o se basa- en la más imbatible sensatez (fuera de ideologías y de banderías). De modo que suele incluso molestar a según qué mandatario de la Villa y la Corte. Es lo que tiene la libertad de expresión.

En el directo que realizó este pasado sábado en Instagram se mostró siempre simpático. Casero. Ocupando todo el foco de la cámara. Estaba acompañado en el sofá de su casa por su mujer Fabiola. Ella intervenía pero no pillaba espacio de enfoque. Todo el protagonismo -generosa Fabiola- para su marido.

Ambos con gafas. Bertín, desde el principio, con una copa de vino fino, de Jerez, en la mano. Fresco el vino siempre. Más que fresco, frío, muy frío. Se convirtió el catavino en un protagonista visual más del encuentro. Desde el inicio del directo las preguntas y las felicitaciones se sucedieron.

Bertín evitó todo comentario crítico, en claves políticas, sobre la situación actual al respecto de la gestión de la crisis en manos del Gobierno entendiendo que el encuentro de Instagram era para alegrar el instante y no para que todos se enfurecieran aún más valorando la cosa de los políticos. Por esta razón Bertín habló de recuerdos y de anécdotas personales…

Habló, sí, de sus vivencias con Gregorio ‘Chiquito de la Calzada’. De la marca de ropa que está impulsando, ‘El capote’, para caballeros. Ropa de sport y de campo. Se mostró especialmente cariñoso cuando se dirigía a sus hijos. Quiso mandar un mensaje de ánimo a todos los que han perdido familiares y allegados por el coronavirus. Así como un aplauso para todos los sanitarios de España. Le gustó tanto este encuentro virtual que prometió repetir muy pronto.