Jesulín de Ubrique: “El torero perfecto es el torero taquillero”

El diestro ubriqueño ofreció una rueda de prensa para presentar el cartel de su vuelta en Morón

En Sevilla, en el hotel Vincci se ha realizado la presentación del cartel de la reaparición del diestro gaditano Jesulín de Ubrique, que tendrá lugar en la corrida de 24 de marzo en Morón de la Frontera, junto a Enrique Ponce y Cayetano, con toros de El Torero. El acto ha levantado una gran expectación, con asistencia de numerosos periodistas de diversos medios, taurinos y no taurinos.

La presentación ha corrido a cargo del periodista Enrique Romero, que lleva normalmente la información taurina de Canal Sur TV. Abrió diciendo que siempre que hay una reaparición se da una especie de energía que recorre todo el orbe taurino. La afición está de enhorabuena, porque vuelve Jesulín, que ha marcado una época importantísima en la historia del toreo, que batió records (163 corridas en 1995) y que supuso un tsunami social, con una capacidad sorprendente para entender los toros y conectar con los públicos. Cuando vuelve una figura así a los ruedos es porque está seguro. No viene a arrastrarse por los ruedos y levantará pasiones.

Tomó la palabra luego el empresario Carmelo García, artífice del cartel, para manifestar que lleva once años de empresario y éste es uno de los acontecimientos que más ilusión le hace organizar. Dijo que pondrá todo el cariño del mundo para que la vuelta de Jesús sea un éxito. Jesulín y él han estado dieciochos años juntos y sabía que quería hacer alguna cosita. Ha estado mes y medio detrás de él hasta que el día de Navidad se reunieron en su casa y cerraron el proyecto. “Todavía Jesulín de Ubrique tiene mucho que decir en el mundo del toro. ¿Por qué en Morón? Morón es una plaza moderna y cómoda pero necesita un empujón”.

Por último Jesulín de Ubrique, el verdadero protagonista del acto, cogió el micrófono y empezó reconociendo que está contento de haber despertado tanto interés por volverme a vestir de luces. Nunca he dejado a torear. “Me retiré del circuito de grandes ferias como un punto y seguido, en 2007, porque me merecía un descanso. Reaparecí en 2010 para conmemorar mis veinte años de alternativa, e hice temporada con diecinueve corridas, sin grandes ferias. Después no seguí toreando corridas porque tenía el control de mis decisiones y estos años he defendido mis propios intereses”. En 2011 toreó cinco corridas y en 2012, una. “El año pasado toreé en Cuenca y aprobé el examen con buena nota. Lo de ahora es puntual”. Su objetivo verdadero es reaparecer en 2020 si se encuentra en buenas condiciones, para celebrar sus treinta años de alternativa; abrirá el abanico de plazas pero Madrid, Sevilla, Pamplona y Bilbao son sitios “donde mis deberes ya los tengo hechos, aunque mi valor está intacto”. Su negociación con Carmelo ha sido fácil porque ha aceptado sus exigencias, tanto económicas como de ganaderías. “Mi obligación ahora es estar a la altura de las circunstancias”.

Se pasó a un coloquio con los periodistas de la sala, advirtiéndose que se admitirían sólo preguntas en toro al mundo del toro. Declaró que está muy centrado en su profesión y no le preocupan ni desestabilizan las presiones exteriores. Sólo le preocupa torear. Antes no necesitaba una preparación tan cuidada como la que ahora está llevando. Hay varias ferias esperando ver cómo va a estar en Morón y, tras esta corrida, puede que caigan dos o tres más, en verano u otoño; le han ofrecido Granada y Algeciras pero no ha dicho que no ni que sí. El año que viene habrá temporada en plazas de segunda e intenta rehuir de ciertas plazas donde la presión puede ser mayor; no quiere frustraciones. Por otro lado, no le acompaña ningún apoderado, porque él se relaciona directamente con los empresarios.

Contó cómo le surgió una idea. Coincidió con Rivera Ordóñez, yendo en el tren a Madrid, y le dije que, como el año próximo uno cumple veinticinco años de alternativa y el otro treinta, “¿por qué no liamos a Espartaco, su padrino? Yo fui el testigo. Ronda sería el escenario ideal y Cayetano, su hermano, remataría un cartel de ocho toros. Seríamos cuatro perros de presa que no lo pondríamos fácil los unos a los otros”. En cuanto al cartel de Morón, reconoce que Ponce es máxima figura y Cayetano tiene un amor propio descomunal; son dos compañeros que no van a salir para pasear. Hay que contar con la colaboración de los toros, pero a priori se trata de una ganadería con palmarés importante y apetecible.

Hubo algunas preguntas a las que no quiso contestar por considerar que se salían del tema taurino. En cuanto al estilo de toreo que puede practicar, admitió que con el tiempo uno se va apaciguando, pero todo el mundo lo conoce delante de los toros y no va a descubrir nada; si sello personal estará presente y no sorprenderá a nadie. El accidente de tráfico, de hace dieciocho años, no le afectó; después de él toreó unas quinientas corridas y le cogió sólo un toro, en Málaga. En materia de contrataciones, quiere hacer las cosas despacio y sin presiones; agradece que se le hayan abierto las puertas en muchas ferias pero quiere ser conservador. Estar tranquilo delante del toro es lo que permite la plenitud de facultades.

De la presión sobre sus compañeros no puede hablar y, de hecho, se alegra de la reaparición de cualquier torero. Él sólo se preocupa de prepararse. “Si con veinte años me hubiera preparado como me estoy preparando ahora me tendrían que haber echado de comer aparte. Ahora tengo cuarenta y cinco años y el toro sigue teniendo cuatro o casi cinco; por eso me tengo que preparar más intensamente”. No sólo lo ha consultado con la almohada sino que lo ha consultado con su familia, que siempre ha estado con él, tanto para irse como para volver. Acabó con una expresión rotunda: “El torero perfecto es el torero taquillero; las demás apreciaciones vienen después. Hoy no hay ninguno que llene la plaza solo, ni yo.”