Liberan a dos trabajadores inmigrantes en situación de «semiesclavitud» 

Los trabajadores dormían en el propio local, comían de la caridad y llegaban a completar jornadas de seis de la mañana a doce de la noche sin descanso

La Policía Nacional ha detenido a dos empresarios de la hostelería en Melilla, padre e hijo, por presunta «explotación laboral» cometido sobre dos trabajadores, a los que supuestamente tenían en su local en unas condiciones de «semiesclavitud».

Ha detallado que los dos detenidos como responsables de explotación laboral, un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, son de nacionalidad española, padre e hijo, de 60 y 32 años de edad, gerente y encargado del citado establecimiento respectivamente, «quienes habrían dejado de abonar a la Seguridad Social en concepto de impago de cuotas por estos dos trabajadores unos 60.000 euros».

Según ha informado un portavoz de la Jefatura Superior de Policía, la intervención ha sido desarrollada por la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) después de que tuviera conocimiento de la posible situación de «explotación laboral en condiciones extremas de dos ciudadanos marroquíes, ambos de 51 años de edad», que trabajaban de camarero y churrero en un establecimiento comercial, ubicado en la Plaza de las Culturas, «quienes incluso dormían en el interior del local».

La citada fuente ha indicado que «tras comprobar los hechos» en los días previos a la intervención, la Policía recabó la participación de la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social, al objeto de llevar a cabo una actuación conjunta de inspección en el mencionado local, que aconteció a las 05:30 horas del viernes.

Una de las víctimas, ha añadido, se encuentra en situación irregular en España careciendo de autorización de residencia y trabajo; la otra cuenta con autorización como trabajador transfronterizo, «si bien las condiciones de trabajo eran abusivas e ilegales».

Jornadas de seis de la mañana a doce de la noche 

En cuanto a las condiciones laborales, ha asegurado que «realizaban interminables jornadas laborales de 06:00 a 00:00 horas sin descansos para la comida», quienes vieron restringidos todos sus derechos laborales «por el absoluto incumplimiento de las condiciones establecidas en cuanto a jornada laboral y salario mínimo interprofesional, sin derecho a pagas extraordinarias, vacaciones y permisos, ni bajas médicas remuneradas», así como los relativos a la legislación de riesgo laborales, ya que el empleador «no les proveía de guantes ni mascarillas para su protección y la de los clientes respecto de posibles infecciones por la Covid-19, teniendo que adquirirlas ellos de sus ya exiguos salarios».

Ha apuntado que el extranjero en situación irregular «llevaba trabajando ilegalmente en Melilla desde hace 13 años, y en concreto en el mismo local, como camarero «desde hace seis años, sin contrato, sin alta en Seguridad Social y a cambio de 120 euros mensuales, incluso desde que se abrió el local tras el estado de alarma trabaja sin cobrar nada».

Además, ha apuntado que al trabajador transfronterizo «aunque cuenta con contrato laboral, está dado de alta en Seguridad Social con un contrato de 20 horas semanales cuando en realidad realiza alrededor de 18 horas diarias, a cambio de unos 600 euros mensuales, situación que se ha prolongado desde el año 2005 hasta ahora, es decir, quince años».

Comían de la caridad 

El portavoz policial ha destacado que «en ambos casos sufrían de manera cotidiana insultos y agresiones verbales para que realizaran mejor y más rápido su trabajo e incluso amenazas de agresión física cuando solicitaban una mejora en sus condiciones laborales».

En cuanto a su situación personal los detenidos, la citada fuente ha explicado que «aprovechaban de manera inhumana la extrema vulnerabilidad de la situación familiar y económica de las víctimas, las cuales son el único sustento para sus familias residentes en Marruecos; dormían en el interior del local en colchones en el suelo y se aseaban en los lavabos de los clientes».

Al respecto, ha señalado que al usar los baños del local «en condiciones sanitarias y de ventilación insalubres, eran un peligro tanto para ellos como para los clientes».

Ha asegurado que los dos trabajadores «comían por la noche, tras su jornada laboral, los alimentos provenientes de la caridad de los vecinos de las viviendas colindantes».