Siente las cosquillas que les hacen a otras personas

El curioso y extraño caso de una mujer que padece una condición llamada sinestesia tacto-espejo

No damos abasto de cara a las sorpresas que nos deparan algunas noticias del todo impredecibles. Neurocase es una revista especializada que a veces nos informa de casos muy inéditos.

Como en una de sus recientes publicaciones: el extraño -extrañísimo fenómeno- de una mujer, de una paciente -hecho que además ha sido estudiado por un equipo de la Universidad de California- que padece una asombrosa e incluso divertida condición. A saber: se ríe -sin poder evitarlo- cuando le hacen cosquillas a terceros, a otras personas, sean cuales fueren…

Pero la buena señora/señorita no se ríe porque la situación le parezca simpática, nones. Lo hace porque ella misma experimente esa sensación, aunque nada ni nadie la esté tocando.

Las escenas que se producen son del todo chocantes, desternillantes o rocambolescas según la variantes. Pero es más: asimismo -para más inri- experimenta una sensación similar cuando otras personas meten mano en agua fría o, por mencionar otro ejemplo, tocan superficies de terciopelo.

Para quedarse anonadados. Todo tiene su explicación y su base. Según los especialistas, la mujer tiene cuanto clínicamente se conoce y se denomina como sinestesia tacto-espejo, que literalmente define a las personas que experimentan las mismas sensaciones que otros sienten. En el caso concretísimo de esta paciente, los investigadores realizaron una serie de experimentos…

Sí, una serie de experimentos que mostraron y demostraron que las reacciones de la mujer eran más intensas, más acusadas, más directas cuando la persona a la que se le hacían las cosquillas era alguien a quien conocía bien, o cuando veía un vídeo de sí misma mientras se las hacían.

El efecto era idéntico. No podía contenerse. No podía disimular la sensación que estaba irreprimiblemente recibiendo en sus adentros.

Cabría preguntarse el porqué sucede esto. Cuál es la causa -el origen- de este fenómeno en absoluto habitual. Aunque, a tenor de las  investigaciones, aún no se sabe a ciencia cierta, parece que el punto de partida está en las llamadas neuronas espejo.

Es posible que desconociéramos la existencia de las mismas. Pues bien: las neuronas espejo se activan cada vez que vemos que alguien -que alguna persona- o bien toca algo o es tocado…

Sí: cada vez que observamos que alguien toca algo o es tocado pero lo normal es que dicha señal que producen sea anulada, sea neutralizada, por la que genera otras partes del cerebro y que ayuda a diferenciar lo que siente nuestro “yo” frente a lo que experimenta el prójimo.

Normalidad que, por alguna aún no descifrada razón, no sucede en quienes, como esta señora/señorita, sufren en sus carnes -y nunca mejor dicho- la sinestesia tacto-espejo. Sufren o… todo lo contrario. Pues de risas no anda sobrado el ancho mundo.