¿Ha merecido la pena que el lunes de Feria fuese festivo?

Debate abierto sobre lo acertado o no de una decisión que acarrea opiniones encontradas

La Feria del Caballo en su edición 2018 parece que ya casi forma parte de la interna historia de la ciudad. Pese a su reciente celebración. Porque aún no se ha cumplido ni una semana de su clausura. Pero es cuanto -probablemente para bien- sucede en la mayoría de las ciudades punteras de nuestra Andalucía Occidental: que saltamos de la casilla de una festividad a la casilla siguiente de otra celebración diferente.

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De la Feria al Rocío sólo ha distado el abrir y cerrar de ojos de tres o cuatro días. Todo sea por la conservación de las más genuinas tradiciones locales y, por ende, también universales. La Feria del Caballo 2018 se ha saldado con un resultado altamente positivo (donde han prevalecido las luces sobre las sombras). La afluencia de público y jornadas absolutamente maravillosas en lo climatológico y en la categoría de actos de postín -por ejemplo la entrega del Caballo de Oro y la solemne presencia de la Guardia Real- hablan por sí solas.

También hubo tachas y borrones sobre los que habrá que aplicar mecanismos correctores. Circunstancias como la espantada de un casetero y su cierre in extremis en el ecuador de la fiesta, el menor número de casetas solicitadas, el precio de los popularmente conocidos como ‘los cacharritos’, la música discotequera que sigue imponiéndose o el cierre de las atracciones el último domingo cuando se había anunciado en el dossier oficial de la Feria -editado y publicado por el Ayuntamiento- la realidad de su disfrute, suman desajustes que precisan de pronta solución.

Ha quedado flotando en el aire de la indefinición la conveniencia definitiva o no de consignar el lunes de Feria como día festivo en la ciudad. Las opiniones son muy diversas y heterogéneas según indaguemos en según qué foros y según qué personas sean consultadas. Tampoco se ha analizado concienzudamente desde un balance oficial -y ni siquiera oficialista-. Se optó recientemente por una permuta en la elección de la festividad local, con resultado a favor del lunes de Feria en detrimento del acostumbrado día del patrón de la ciudad: San Dionisio.

La decisión originó un amplio debate en el seno de diferentes sectores. Y un profundo malestar en según qué estamentos. Porque parece que siempre se opta por suprimir festividades religiosas cuando se plantean disyuntivas de este tipo. Con todo y con eso, la decisión partía de la certeza de una segura mayor afluencia de público al Real en día festivo de Feria. Y así, teóricamente, propiciar una máxima ocupación hotelera. Lo que contribuiría al esplendor de la fiesta de mayo, por antonomasia, de la ciudad.

Sin embargo el lleno absoluto no se registró el lunes de Feria -podría en el índice de asistencia confrontarse distintas versiones- y, colateralmente, casi como causa-efecto, parece evidente que el martes de Feria sí generó la menor asistencia de publico que se recuerda de entre las últimas ediciones. Si en efecto el lunes de Feria sirvió para que más personal asistiera al Real, cabría preguntarse si vestir el santo de esta jornada no ha servido para desvestir el del martes. Y si finalmente ha compensado o no la aprobación del lunes como festivo.

Pero las fuentes consultadas por este medio plantean un doble razonamiento a favor de lo desacertado de la decisión. Primera: al no ser festivo en otras localidades, en pureza no se ha propiciado la considerable visita de personas de afuera. Y segundo: por esta misma razón, por no ser festivo en ciudades próximas, han sido muchísimos jerezanos los que aprovecharon para pasar el día en el Puerto de Santa María, Sanlúcar o Cádiz para “irse de tiendas o de playas”.

De otra parte, también contrasta la versión y la visión de quienes gustan de disfrutar de la Feria de cabo a rabo, de principio a fin, para los que ha sido “un auténtico regalazo” este día de fiesta en el inicio de la Feria. Opinión positiva que también comparte un alto número de caseteros, beneficiados de alguna manera de este completo día de asueto. No cabe la menor duda que también habrá procurado la comodidad de foráneos en la reserva de un puente de oro -sábado, domingo y lunes- para el disfrute de la Feria de Jerez.

¿Ha merecido la pena que fuese festivo el lunes de Feria? ¿Se ha cumplido, al menos inicialmente, el objetivo marcado? ¿Ha beneficiado más que perjudicado o viceversa? Las preguntas gravitan sobre el tapete del análisis personal e institucional. Este año era la prueba de fuego. La opinión de cualquier ciudadano de a pie es tan válida como la entresacada por las administraciones competentes. Todo sea en alabanza y progreso de la Feria del Caballo y de sus valores únicos.