Una abuela pide auxilio desde su balcón y le mandan 150 latas de cerveza

Un caso curioso de cómo comunicarse eficazmente en público durante la cuarentena

Se equivoca de plano, se equivoca de lleno, se equivoca frontalmente quien pensara que, con el confinamiento, el país se quedaría mermado de noticias. Craso error. Existen, por supuesto, noticias al margen de las oficiales del estado actual de la pandemia. Existen noticias, sí -y nunca mejor dicho-, de andar por casa. Noticias más o menos originales y siempre inéditas.

Es el caso del confinamiento de Olive Veronesi, de 93 años, que, de buenas a primeras, y a partir de un momento dado, empezó a complicarse. ¿Cuándo y por qué? Precisamente el día que se quedó sin su bebida favorita: la cerveza. Caída en el abismo. Desesperación de regate corto. Esta mujer de Seminole, en Pensilvania (Estados Unidos), no se hallaba sin su cerveza.

Y cayó en una tesitura, en una especie de ocasional callejón sin salida. No quería arriesgarse al contagio de coronavirus yendo al supermercado. Se trataba de una persona de alto riesgo. Pero tampoco se quería resignar a pasar toda la cuarentena sin cerveza. Eso eran palabras mayores para ella. Una situación impensable. Un contradiós para la buena señora.

«Sólo me quedaban 12 latas y me tomo una cerveza cada noche, tiene muchas vitaminas», explica Veronesi. Así que al objetivo por el camino más corto. Sin andarse por las ramas. Sin andarse con chiquitas. Sin términos medios. El método que ingenió para conseguir más latas es muy directo: se plantó en la ventana de su casa con un cartel donde se podía leer «necesito más cerveza».

Lacónico mensaje. Pero efectivo, a juzgar por lo ocurrido. Un vecino de la zona no dudó en hacerle una foto y la mujer no tardó en viralizarse en la red. Hasta tal punto que la propia cervecería Coors respondió la demanda de Veronesi enviándole 150 latas de cerveza.

150 latas de una vez. En un solo envío. La donación de Coors ha aabado con la preocupación de la abuela, que ya ha cambiado el cartel de «necesito más cerveza» por otro donde pone «ya he recibido la cerveza». La anciana ha sacado sobresaliente, sin duda alguna, en eficacia comunicativa.