«Es inhumano, no sé si he enterrado a mi madre, o he enterrado una caja de papas»

José Antonio ha perdido a su madre en la Residencia La Marquesa de Jerez: «no se puede tratar con engaños, ella no ha necesitado un respirador en su vida»

Nuestros mayores han dado todo su tiempo, sus recursos, su sudor por nosotros, y parece que ahora no importan. «Quiero contar la injusticia que he vivido en la Residencia Vitalia Home la Marquesa, donde mi madre se ha llevado varios años como residente», manifiesta José Antonio Parra.

Residencia de Mayores Vitalia Home La Marquesa | Jesús Catalán para elMIRA.es

«Carmen, mi madre, tenía 87 años y padecía alzheimer. Yo estaba preparado con la idea de que se podría morir, pero no de esta manera. En la residencia nunca la han cuidado como debían. Hace ya unos meses a mi madre le hicieron una herida, pues se les cayó. Me dijeron que solo había sufrido un arañón, pero no era así, la herida le llegaba al hueso, no quisimos denunciar para que no tomaran represalias con mi madre, con quien también se equivocaron de pastillas en otra ocasión, facilitándole otras a las recetadas. No puedo decir que antes del confinamiento estuviéramos contentos con el trato que recibía», se lamenta José Antonio.

«Tras comenzar el confinamiento entendimos que los empleados de la residencia estarían desbordados y que no se podía visitar a los mayores. Tras insistir mucho, logramos hablar con el centro por el teléfono, algo que resultaba tarea casi imposible, y nos informaron que estaba bien, que era una luchadora», algo que nos tranquilizó, sin embargo, este pasado día 11 el teléfono sonó. Nos comunicaron que la compañera de habitación de mi madre había dado positivo en Covid-19, y que iban a proceder a aislarla para evitar que se contagiara», relata su hijo.

«Tu madre está bien, perfecta, le hemos hecho dos test y han salido negativo, el último se lo hicieron el día 11» le indicaron a José Antonio, pasando su madre a aislamiento el día 12. La preocupación ya embargaba a toda la familia. «El lunes día 13 de abril un doctor llamó diciendo que habían visto a mi madre pachucha, y que iban a administrar oxígeno», comenta emocionado.

Al día siguiente recibió la llamada en la que le indicaron que Carmen había pasado una mala noche, y que le quedaban horas o a lo sumo, escasos días de vida. «Me aseguraron que no era coronavirus. Yo les imploré que me dejaran ir, que me dejaran despedirme de quien me dio la vida, pero no me dejaron, mi madre murió en soledad», destaca entre lágrimas.

Carmen falleció el miércoles día 15, entre las 6 y 7 de la mañana. José Antonio lamenta el no haber sido avisado del fallecimiento: «la directora de la residencia aun no me ha llamado para facilitarme el parte de su muerte, ni una palabra de aliento, oye José Aantonio que lo siento, nada, yo no sé si he enterrado a mi madre, o he enterrado una caja de papas, porque no la he visto, esta forma de despedirse es inhumana, por favor no matéis a las familias de estas maneras».

Asegura que desconoce «si en el centro han jugado con el sentimiento de las familias adrede o no, lo cierto es que a mí me han dejado destrozado, no sé si está pena que tengo me va a superar. No se puede tratar a un familiar como nos están tratando. Aun no me han dicho nada, ni siquiera el nombre del sanitario o sanitaria que la atendió, ni el parte de fallecimiento, como si fuéramos perros. A las familias no se les puede tratar así».

«¿Por qué no le hicieron el test el día 13?» La duda corroe a José Antonio Parra, de 57 años y autónomo de profesión. «Seguramente habría dado positivo, o a saber si los test serían buenos, porque yo ya lo dudo. Ni parte de forense ni nada. Nos están engañando como perros, son muchas más las muertes por Covid-19. A lo mejor nos quedamos cortos, pueden multiplicarse por tres».

Entre lágrimas, el hijo mantiene que su madre «no ha muerto de forma natural, todos los síntomas eran de coronavirus. No se puede tratar a las familias con engaños, y decir que el fallecimiento lo ha provocado otra cosa, pues ni siquiera te dicen el qué, cuando mi madre no ha necesitado un respirador en su vida».