Se conocen de años. Siempre hubo química entre ellos. Ambos poseen el acento chisposo de la Andalucía más simpática y espontánea. Son guapos y alegres. Sus trayectorias personales y profesionales no coinciden ni de lejos. A los dos les gusta gustar. Pero tampoco les va la vida en ello. Bien parecidos y bienhadados. Son, decididamente, felices. Y generosos en lo material y en lo emocional.

Él, Bertín, ejerció de nuevo este viernes 16 de entrevistador suelto de manos. Cómodo como Pedro por su casa. Dicharachero como la propia consigna de su ADN: “Yo es que tengo muy poca vergüenza”. En modo empático. Es la forma -la fórmula- de extraer el máximo jugo al entrevistado -entrevistada en este caso-. Ni imaginaba el conductor de ‘Mi casa es la tuya’ que la propuesta de Vicky Martín Berrocal -¡ella!- daría tantos titulares.

Y es que tanto Vicky como su madre se sintieron bien acomodadas en una entrevista a golpe de franqueza. Entre calé y calé no cabe la buenaventura. Las sinceridades se fueron abriendo en canal a medida que avanzaban los minutos. ¡Fuera tensiones! Las cámaras parecían mero decorado. La complicidad reinaba sin ningún tipo corazas. El ambiente pronto se tornó propicio para la confidencia. ¿Entrevista televisada o improvisada charla de amigos?

Bertín disfrutó de lo lindo con Vicky Martín Berrocal 

Bertín no metió ningún dedo en la llaga y esta predisposición a la camaradería concitó la apertura del confesionario de parte de sus entrevistadas. A Bertín no le costó trabajo alguno desplazarse hasta Sevilla. Allí –¡buenas noches, señora!- también se siente -y se mueve- como pez en agua. La diseñadora, socialité y asimismo actriz Vicky Martín Berrocal quiso desplegar -desplegarse en- una de sus máximas divisas: la libertad del ser.

Vicky no cesó de sonreír. No puso vallas al campo de las respuestas que de su voz iban cayendo como cascadas de unas memorias autorizadas. Ella está instalada en uno de los momentos más esplendorosos y puros de su propia biografía. Vicky -¡conste en acta!- es conocida por lo que es -por su propia valía profesional- pero también por ser hija del empresario y ganadero José Luis Martín Berrocal -que en paz descanse- y ex esposa del torero Manuel Díaz González -con el que estuvo casada durante cuatro años para finalmente divorciarse en 2011-.

Bertín disfrutó de lo lindo. Enseguida se percató del juego que daría este encuentro tan trufado de risas, de recuerdos y de puntos sobre las íes. Vicky es libre -en grado ascendente- y por ende la verdad la hace más ídem. ¡Fuera la ortodoxia de lo políticamente correcto!

Dos vidas paralelas

Enseguida admitió un dato del todo desconocido: su padre tenía dos mujeres. Dos vidas paralelas. Al comenzar la relación con su madre, él ya estaba con otra mujer en Madrid. Mujer con la que incluso tenía una hija en común. Esta circunstancia, tan delicada como resbaladiza, no fue impedimento para el exitoso ganadero…

«Mi padre se enamoró de mi madre, y ella de él, hasta las trancas. Mi madre aceptó aquello, aceptó a mi padre como era, no intentó cambiarlo, él tenía dos mujeres y dos familias, una en Madrid y otra en Huelva. Pero no se casó ni con ella ni con mi madre. Él hizo su historia con mi madre en Huelva», admitió la guapa protagonista de la noche del viernes en Telecinco.

Victoria Marín Serrano, madre de Vicky, añadió que «cuando descubrí que mi marido tenía otra familia, le dije que no quería que dejase a esa señora, pero que en el carro íbamos a ir montadas dos familias». Pero hubo sorpresas añadidas porque de aquella otra familia, Vicky descubrió un nuevo secreto más: “tenía tres hermanos, fruto de aquella relación de su padre”.