Para los niños que nacieron en la década de los 70 ‘Chanquete’ encarnaba una especie de segundo abuelo, sabio y bonachón. Que daba consejos -consejos vitales, consejos existenciales, consejos básicos para fajarse en las verdades del barquero de la vida- a través de la pequeña pantalla (que aún no lo era en color porque ‘Verano azul’ se estrenó en 1981 y las televisiones en color llegarían a los hogares españoles precisamente un año más tarde -coincidiendo con la celebración en nuestro país del Mundial 82. Y es que Naranjito había sido diseñado para el cromatismo de su fuerte colorido-).

Chanquete -escribámoslo ahora sin comillas simples- se adentró en todas las familias de nuestro suelo patrio como la voz de la conciencia, tanto para infantes como para adultos.

Una cuestión eran los problemas subyacentes a la sociedad española de cuando entonces -con sus vicios, su desvaríos, sus abusos y sus desviaciones (no en balde hablamos de la España aún inmersa en la Santa Transición e inmensa en la bocanada aperturista del postfranquismo)-; y otra bien distinta -como código permanente- el fundamento de los valores humanos que siempre, en la serie ‘Verano azul’, dimanaban de la voz amable del viejo pescador retirado ya de una vida azarosa y no del todo desvelada en los capítulos de este fenómeno social rodado en Nerja.

Chanquete en el inicio de los 80

Chanquete se tragó para los restos a su intérprete: el gran actor Antonio Ferrandis, quien con el inicio de la década de los 80 gozó del doble espaldarazo de la serie ‘Verano azul’; obra maestra del anhelado Antonio Mercero. Además del oscarizado filme español ‘Volver a empezar’ dirigido el prolífico José Luis Garci.

Por cierto: ‘Volver a empezar’ abraza una de las mejores escenas de toda la Historia del Cine Español. La cual fue interpretada a dúo por el mencionado Ferrandis y por un inconmensurable José Bódalo, posiblemente el mejor actor hispano de cine y teatro de todo el siglo XX.

En efecto Chanquete masticó a Ferrandis, y la parte cobró más fama que el todo. Su papel en ‘Verano azul’ encandiló y sensibilizó a una sociedad entera; léase incluso a varias generaciones de la misma por mor del número de reposiciones de la serie, prácticamente una por año durante las dos últimas décadas.

Chanquete no era partidista, ni oportunista, ni avaricioso, ni granuja, ni trolero. Más bien todo lo contrario: generoso, bueno de acérrima bondad, comprensivo, paciente, sereno (por veces), localizable, juicioso, sensato, simpático. Quizá un poco cabezota en algún episodio concreto, sobre todo en lo tocante al cuido de su salud. Nada quería para sí y todo para sus semejantes (en este caso una pandilla de amigos niños y adolescentes en cuyo reducido censo también tenía cabida una guapa pintora de nombre Julia ).

El anuncio de Pancho

Cuando Pancho bajó a toda prisa a la playa, llevado casi en volandas por las manos de la tragedia, gritando aquel desgarrador anuncio de “¡Chanquete ha muerto!”, España enmudecería en su propio derrame de lágrimas. Pero no lo haría, como un zarandeo emocional de auténtico shock, en la primera edición de 1981 sino talmente en cada una de las reposiciones de la serie.

El capítulo de ‘Algo se muere en el alma’ con las sevillanas de Amigos de Gines ‘El adiós’ como sustitutivo de los diálogos, demuestra qué grande es la soledad cuando el barco se hace pequeño. “Ese vacío que deja el amigo que se va” fue todo un canto a la gloria con pena. El país quedaría de luto sin prebendas. Con Chanquete fallecería todo un rosal de afectos puros como la melodía autóctona de su propio acordeón.

Ahora se cumplen 20 años no de la muerte del inmortal Chanquete sino de su intérprete, Antonio Ferrandis, quien sí en efecto falleciera con fecha real: 16 de octubre de 2000. Algo también se murió en el alma de todos los españoles cuando Ferrandis entornara los ojos a una eternidad de mar y de redes de pescador veterano. Pescador de almas inocentes y abiertas como las miradas de sus niños montando juntos las bicicletas de cualquier verano de la memoria.