“Los y las” de la paguita

¿Puedes traer leche cuando acabes del cole?

«Sí, amor. No problema».

¿Cómo va el día?

«Sigo con un poco de miedo. Trabajar en un colegio con tan pocos niños es extraño, pero es lo que me gusta».

«Al volver del trabajo, paro en el supermercado y me pongo en la cola. Una señora en zapatillas de andar por casa, demacrada, portando un bebé en un brazo y un niño pequeño a sus faldas, vistiendo una bata rosada, era la persona que tenía delante. Se enciende un cigarrillo y esparce su humo blanquecino a todos los que estábamos allí sin ningún pudor. Finalizo mi compra, utilizo mi gel de manos y saco mi móvil…»

«Ya voy a casa, peque.»

¿Te has enterado que España ha aprobado un salario mínimo vital?

«¿Siiiiii? ¡Mira qué bien! Había una tía en la cola con dos niños, sin vestir y fumando. Seguro que ésta “de la paguita” cobra más que yo del estado y encima le tendré que cuidar a sus hijos en el cole en el futuro».

¿Y cómo sabes todo eso? – Mi mujer siempre haciendo preguntas para que yo piense-

«No lo sé, pero es el estereotipo, el cliché, lo típico, ¿No?»

Anda, piensa lo que dices…

«Pero si esta ni trabaja ni quiere trabajar y la mantiene el estado. ¿Qué tengo que pensar? Bueno, ya voy a casa. Perdona mi tono, el día ha sido muy largo. Te quiero».

«Me monto en el coche y empiezo a darle vueltas a lo que acababa de decirle a mi mujer y sigo en mis trece».

«¿Y yo para qué trabajo? Esta gente tiene un sueldo mayor sólo por tener niños y yo casi ni puedo plantearme tener uno porque no me llega el dinero. Hipoteca, coche, comida… ¡Y el estado incluso les regala la casa aquí en Inglaterra, una casa justo al lado de donde yo vivo y sin hipoteca! ¿Qué estoy haciendo con mi vida?»

«Llego a casa. Saludo y beso a mi mujer y los niños y ella me pregunta con sorna…»

¿Vas a renunciar a tu trabajo entonces?

«No, no quisiera estar en su misma situación. Gracias a mi esfuerzo he tenido oportunidades en esta vida que he aprovechado y me han llevado a tener un trabajo digno con el que estoy feliz».

¿No te sientes mal por no empatizar con esa mujer antes?

«Pues sí. Hace falta un sistema que le sirva de red a esa mujer y esos niños para que no caiga gente que no sabe, puede o no le dejan ganar dinero por falta de capacidad intelectual o discapacidad, por falta de oportunidades o prejuicios o porque la vida te ha maltratado en forma de violencia doméstica».

«Lo que yo no entiendo es, ¿Por qué algunos partidos políticos se oponen a ella?»

“La paguita” no es una idea de Pedro Sánchez. Es una copia de lo que hacen otros países y otras comunidades autónomas, pero quizás, una imitación mala y apresurada. La presentación de la idea ha sido nefasta, como toda la información que llega del gobierno. Esa sensación de “dar dinero” a gente que no lo merece es falsa. La merece y ayuda a la economía.

«¿Y qué crees que le falta a esta ley?»

Si todas las familias que no llegaran a un mínimo como en Inglaterra y Escocia, recibieran la ayuda, sería más justa, pero demos tiempo al tiempo. Si tengo dos trabajos y no llego al mínimo, el estado debería ayudarte a completar un mínimo esencial.

«¿Has hecho la cena?»

Vaya…