Una pareja estafa a Mediaset por un crucero gratis en ‘First Dates’

Ambos simularon un flechazo en directo ocultando toda la verdad

La cosa comenzó por todo lo alto. Con un estreno que dispararon los índices de audiencia hacia cifras de ensueño. Fue, sí, el estreno de ‘First Dates Crucero’. La nueva modalidad, el nuevo formato, el novísimo enfoque de este programa que causa furor entre sus miles de incondicionales seguidores. Posee un encanto audiovisual –un atractivo emocional- este programa de amor y desamor, de pasión y de frialdad. Del ser humano y el motor que mueve y remueve el mundo, esto es: los sentimientos.

Del programa de estreno destacó poderosamente la historia de un amor a primera vista, de un amor idealizado pero asimismo consumado –que no consumido-, de un amor que fluctuó de la manera más natural. Todo un flechazo a pie de pantalla. Y de pantallazo. Simularon ser una pareja que se habían conocido in situ en el programa. Ipso facto, a pie de camarote. Propiciado el encuentro por el programa.

Jero era/es/sería un nudista que decía -¡decía!- haber sentido un flechazo –un flechado del Cupido de la más certera puntería- con una desconocida también nudista en una solitaria playa de La Palma. Soñaba con ella. La tenía en su mente desde entonces. La buscó en posteriores ocasiones pero no hubo suerte. Ambos coincidieron en el barco del programa de Mediaset que zarpó este pasado lunes 13 (antes 1,4 millones de espectadores, 10% de cuota) y con la habitual conducción de Carlos Sobera.

Fue un flechazo idílico. Un flechazo que iba a más. Que subía como la espuma del mar. Con tintes platónicos. Ambos sexagenarios coincidían en todo, la producción del programa se animaba con la historia, el jacuzzi elevaba la temperatura y los enamorados terminaron dale que te pego en el camarote. Desnudos.

Cuajó, televisivamente, una historia perfecta. Pero ahora ha saltado no la liebre sino la verdad del fraude. Y no fraude a cargo de la cadena sino de los propios concursantes, que evidenciaron un virtuosismo actoral fuera de toda duda. Jero y Adriana, ese amor a primera vista, son en realidad –son en puridad- matrimonio. ¡Un matrimonio! Una pareja más que consolidada. Todo fue un fraude orquestado por ellos mismos para pasarlo en grande y gratis en un crucero. ¿Gratis et amore?

La pareja vive en Tazacorte, en la isla canaria de La Palma, y los vecinos de la zona –como no podía ser de otra manera- acabaron indignados viendo la trampa en toda regla. Una trampa elevada al cubo. Una trampa de toma y daca. Una trampa de padre y señor mío. La productora de First Dates, Warner, no salía de su sorpresa a raíz de las denuncias y tras detectar el tocomocho del viaje gratis.

Entre el lamento y la frustración, entre la sorpresa y la decepción, entre la expresión enfurecida y la cariacontecida, Warner espera que esto haya sido una anécdota aislada. “Después de más de 5.200 citas… ¡una pareja nos la ha colado! Rezumaban amor pero resulta que venía de lejos. Troleo en toda regla. Embusteros del mundo, no nos estropeéis un programa tan bonito, que os vigilamos. Seguiremos creyendo en los solteros de FD y… ¡en el amor!”. Ante esta estafa se supone y se presupone que Warner y Mediaset tomarán medidas legales contra Jero y Adriana.