Con la salud no se juega. La salud es intocable. La salud es un bien preciado. Pues si con la salud no se juega, imaginemos con la enfermedad. Nada tan serio como la enfermedad. Jugar con la enfermedad son palabras mayores. Traficar, de alguna manera, con un cáncer constituye o puede constituir delito.

La salud y la enfermedad siempre han de ir calzados en la ética de la verdad. No ha sucedido así con la protagonista de un hecho del todo reprobable, del todo execrable. Un hecho premeditado. Un hecho que ha clavado el dardo de la treta en el centro de la diana del engaño. De peor de los engaños.

Nuestra protagonista, ni corta ni perezosa, se ha inventado su enfermedad. Se ha sacado de la bocamanga del embuste que tiene cáncer. Ha escenificado el lecho del dolor. Ha escenificado su tragedia personal. Ha interpretado a la enferma que no es. Se ha revestido de mentira con sábanas sobre el cuerpo.

No le ha dolido prensas en montar la tramoya, en aprenderse el papel entre bambalinas, en hacer de una mentira el negocio de su vida. Aprovechándose de la benevolencia y de la generosidad de los demás. Ande ella caliente, ríase la gente. Pero la gente no se ha reído precisamente ahora que se ha destapado toda la engañifa.

Todo tipo de donaciones

Pidió, sí, todo tipo de donaciones. Y las recibió. Donaciones para pagar la quimioterapia. ¿Qué quimioterapia? Quimioterapia no había. Había conseguido estafar unos 50.000 euros. Ni ella misma, en su más óptimas predicciones, imaginó alcanzar dicha cifra sin -nunca mejor dicho- moverse de la cama.

Responde al nombre de Nicole Ekabbass. Tiene 42 años de edad. Y ha utilizado la plataforma GoFundMe para estafar a los internautas. Así de fácil, así de práctico, así de osado. En esta página explicaba al detalle que estaba sufriendo un cáncer de ovarios y que necesitaba dinero urgentemente para pagarse el tratamiento.

Pero no queda ahí la cosa porque, por si no fuera poco, en la descripción asimismo explicaba que tenía un hijo de 11 años y, para dotar de más realismo a la tragicomedia, puso una foto donde salía ella tumbada en la cama de un hospital, una foto que reflejaba a las claras los síntomas de un calvario.

Las apariencias engañan porque aquella foto no tenía nada que ver con el supuesto cáncer. Es más: esa foto se la hizo un año atrás después de una operación de la vesícula biliar. Ya hay que ser mediocre. Ya hay que arriesgarse. Ya hay que ser rebuscada.

Personas generosas aportando dinero

Las donaciones no se hicieron esperar. Brotó el lado solidario de su propio derredor. Muchas personas generosas aportaron dinero. Para pagar el supuesto tratamiento. El urgente tratamiento. El necesario tratamiento que la enferma se había encargado de difundir.

Enseguida las donaciones sumaban un total de 49.900 euros. No para el cáncer de Nicole Ekabbass sino para todo tipo de caprichos, para sus lujos. Estos hechos sucedieron en Inglaterra en el año 2018.

Ahora la justicia del país la acusa de posesión de propiedad criminal, ya que nunca fue diagnosticada de cáncer, de modo que todo lo recaudado lo gastó en juegos de azar online, pago de deudas, viajes y entradas en partidos de fútbol.

Los hechos pasaron en Inglaterra el año 2018 y la justicia del país la acusa de posesión de propiedad criminal, ya que nunca fue diagnosticada de cáncer y se gastó todo el dinero en juegos de azar online, el pago de deudas, viajes y entradas en partidos de fútbol.