Este pasado domingo día 15 Jorge Javier Vázquez, aprovechando que el Pisuerga de la Gala de ‘La casa fuerte’ pasaba por el Valladolid de la audiencia de nuevo atenta, dijo -sin reparos y sin empacho- que desde el pasado viernes noche España ya no es la misma. Quizá no le falte un ápice de razón al presentador y, en efecto, España no sea la misma aunque no únicamente por las espadas en alto -hasta límites inesperados- de Isabel Pantoja y su hijo Kiko Rivera.

Han sucedido otros acontecimientos -incluso políticos-por los que este país lleva varios días con la expresión cariacontecida. Durante todo el fin de semana los españoles se han hecho lenguas del caso Pantoja. Ha sido la comidilla de la sobremesa, que ya es comer. Ha sido el vinagre de los mentideros, la sal de las tertulias, la pimienta de las lenguas de vecindonas y el picante de los pasillos televisivos.

Telecinco no ha desaprovechado la oportunidad. Supo verlo. Y la cuña del debate sobre la guerra entre Kiko y la tonadillera no se ha hecho esperar en la práctica totalidad de los programas de la cadena. No es que hubiese que rebañar la crema que depositara en el aire el hijo de la folclórica, es que Kiko dejó abierta la puerta -no la del cuarto de las pertenencias de su padre en Cantora precisamente- de un asunto que ha ido sumando protagonistas y versiones a posteriori.

Hablamos de protagonistas y hablamos también de redes sociales. En sus cuentas de Instagram, por ejemplo, Fran Rivera publicaría horas después del especial ‘Cantora: la herencia envenenada’ una entrañable fotografía de su padre con él de niño en la que Fran escribía: “Tú has sido mucho más que todo lo que se está hablando. Te echo muchísimo de menos papá”.

Entra en acción Lolita Flores

Asimismo, por ejemplo, ha sorprendido la inmediatez con la que Lolita -Lolita Flores, que tuvo un romance breve pero intenso con el propio Paquirri- ha entrado en el ruedo de la actualidad para también escribir en su cuenta de Instagram lo siguiente: “El tiempo lo pone todo en su sitio”. A buen entendedor, pocas palabras bastan. En unos audios que se oyen, de manera exclusiva, en ‘Sábado Deluxe’ el padre de Paquirri cuenta que si su hijo se hubiese casado con Lolita la historia hubiese sido muy distinta.

Precisamente tanto en ‘Sábado Deluxe’, el sábado noche, como en ‘Viva la vida’, este domingo 15 a primera hora de la tarde, los testimonios se iban repitiendo hasta la saciedad, hasta el contraste, hasta la constatación. Protagonistas principales de la vida de Paquirri y testigos directos de sus aseveraciones, aseguran que Paquirri ya había manifestado su intención firme de divorciarse de Isabel Pantoja.

Al ‘Deluxe’ asisten invitados que ofrecen claves de primerísima mano. Por ejemplo Laura Cuevas, hija de quien durante muchos años formara parte del equipo de empleados de Cantora. Su madre conocía de cerca todas las interioridades del sitio.

Laura no destapa la caja de los truenos pero sí confirma un rumor que no debe considerarse tal -una leyenda urbana que no es leyenda ni mucho menos urbana-: “Poco ante de morir Paquirri le dijo a mi padre que se quería divorciar de Isabel Pantoja porque había escuchado unas grabaciones de ella que lo habían dejado totalmente desengañado, decepcionado”.

En efecto existe unos audios, unas grabaciones sobre Paquirri

En efecto existen unas grabaciones, unos audios. Existen unas cintas en las que Isabel Pantoja -su voz- es grabada. Es grabada sin que ella lo supiera. Es grabada estando al margen de ello. Unas grabaciones mientras ella hablaba con parte de la familia. De su familia, naturalmente. Unas grabaciones en las que se desvelaba las intenciones de la cantante. ¿Qué intenciones?

Unas grabaciones que sorprenden a Paquirri. Unas grabaciones que colman el vaso del malestar que el torero mantiene con su esposa. Una grabaciones que son la puntilla. Unas grabaciones que pegan la estocada. Unas grabaciones cuya existencia casi todos desconocían y ahora son un secreto a voces.

Unas grabaciones que constituyen uno de los motivos sólidos por los que Paquirri ya habría decidido separarse de su mujer. Según escenifica María Patiño, en dichos audios, Isabel Pantoja decía: “Tengo a éste embobado y todo esto -abarcando con su brazo toda una extensión de terreno- será nuestro”. Estas palabras enfadaron muchísimo a Paquirri hasta percatarse de que su matrimonio había sido un gran error.

Mientras tanto Kiko Matamoros subraya que el tema de Isabel es grave porque éste que nos ocupa responde a una colección de delitos, a saber: desacato a la autoridad, denuncia falsa y apropiación indebida. Matamoros alude, naturalmente, al escabroso tema de las pertenencias de Paquirri que finalmente no fueron robadas. Hablan Teresa Rivera, Rosa Villacastín, Raque Bollo…

Un matrimonio que hace aguas

Se incide en que ya en 1984, año de la trágica cogida, el matrimonio del torero y la tonadillera hace aguas por todas partes. No funcionaba. No era, ni de lejos, lo platónico, lo idílico, que Isabel ha querido mostrar a toda la sociedad española -y no española-. ¿Se explica por ello el interés por forzar -manipular- las cajas fuertes antes de que se abriera el testamento?

Habla Antonio, el chófer de Paquirri, testigo de tantas cosas. Cuenta que Paquirri paraba en un establecimiento frente al Hotel Colón. A tomar algo con los de su cuadrilla, con la gente de su confianza. Y allí ya había confirmado Paquirri que iba a separarse. El chófer detalla además que cada vez que Paquirri se iba a torear y tenía que estar unos días fuera de su casa, cuando regresaba, siempre que regresaba, se encontraba Cantora llena de gente de la familia de la Pantoja. “Y eso a Paco no le gustaba”.

Eso a Paco… “no le gustaba”. Esa toma de posesión tan abusiva, por decirlo de alguna manera. El torero detectó que este problema, este mando en plaza propia de los Pantoja, acarrearía graves problemas en un futuro cercano. Lo vio venir y decidió cortar por lo sano. “Paquirri se desencantó por completo de ella”, asegura el chófer, quien echa muchísimo a su amigo Paco. “Yo siempre estaré de parte de los Rivera”, sentencia.