Una niña muere de hambre porque sus padres le escondían la comida. En la ciudad estadounidense de Salem, Misuri, decenas de personas realizaron una vigilia esta semana en memoria de una niña. Además pidiendo justicia por una pequeña que murió de hambre por la negligencia de sus padres adoptivos, según informa la prensa local.

Josie Ann Abney, de 10 años, falleció el 3 de octubre en un hospital poco después de haber sido ingresada tras sufrir un desmayo. Según los forenses, la niña pesaba solo unos 15 kilos, casi la mitad del peso de lo que debería tener una menor a esa edad. Además, las autoridades locales afirmaron que estaba tan demacrada y deshidratada que los médicos no lograron extraerle sangre para los análisis.

Documentos judiciales

Los documentos judiciales, citados por la prensa local, señalan que los huesos de la menor eran visibles y que su piel estaba cubierta de magulladuras, lo que le hacía parecer «una víctima del Holocausto». En la casa donde vivía, los investigadores encontraron un candado de seguridad para niños en el refrigerador, así como otros alimentos fuera del alcance de la menor.

Según la versión de los padres adoptivos, Randall y Susan Abney, su hija estaba tan delgada porque ella misma decidió dejar de comer. Cuando se les preguntó porque no la llevaron antes a un médico, la mujer respondió que «tenía demasiado miedo de lo que pensarían» los demás.

Los investigadores también descubrieron que la pareja escondía bocadillos en su habitación, mientras que en el dormitorio de Josie solo había un colchón y una lámpara, así como una cerradura en la parte exterior de la puerta.

Randall y Susan se encuentran en prisión con una fianza de 500.000 dólares cada uno acusados de abuso infantil o negligencia en el cuidado de un niño. Además deberán comparecer ante un tribunal a finales de mes.

Mujer muerta de hambre

Hay que recordar que una mujer suiza de 50 años moría recientemente de hambre después de creer que podía alimentarse únicamente del sol. Esta creencia le vino después de ver el documental “Vivir de la luz”. En él se explica la historia de un químico suizo de 62 años llamado Michael Werner y del yogui indio Prahlad Jani (en la imagen), de 83 años de edad.

En este reportaje audiovisual, ambos aseguran que para subsistir no es necesaria la ingesta de alimentos sino que es suficiente tener medios espirituales, es decir, basta practicar lo que se conoce por inedia. El doctor Werner afirma que no ha probado bocado desde hace 11 años, mientras que Jani son 70 los años que lleva sin ingerir ningún alimento sólido o líquido.

Basada en esta experiencia, y en el libro de la respiracionista australiana Jasmuheen la mujer fallecida intentó emular este sistema de vida y decidió intentar sobrevivir por completo de la luz. Comunicó a sus familiares que levaba a cabo un ayuno voluntario. Y fueron sus hijos quienes la encontraron muerta en el domicilio. La autopsia reflejada indicó como única causa de la muerte el hambre.