La Guardia Civil ha desmantelado, en el marco de la operación CETIL, la red delictiva de ámbito internacional más activa; a la que se responsabiliza directamente de la introducción de más de 6.000 kilogramos de cocaína procedente de Sudamérica por distintos puntos del continente europeo. La organización tenía su base de operaciones en España en Valencia y Málaga; donde el continuo cambio de residencia entre ostentosas urbanizaciones de Marbella (Málaga) y Benalmádena; y el uso de lujosas embarcaciones, acreditó el grado delincuencial de sus integrantes a la vista de su elevado nivel de vida.

 

De manera global, la operación se ha saldado con la aprehensión de más de 6.000 kilogramos de cocaína en distintos puertos. Además, en los nueve registros llevados a cabo, se han intervenido joyas de gran valor; unos 40.000 € en efectivo; veinte terminales de telefonía encriptados y abundante documentación que vincularía a esta organización con el narcotráfico internacional a gran escala, ha informado Guardia Civil en un comunicado.

La última fase de esta operación ha contado con la colaboración de agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil; junto con agentes de la Policía de Holanda y de las agencias estadounidenses Homeland Security Investigations (HIS) y Customs and Border Protection (CBP); que han actuado simultáneamente en distintos puntos de España y Holanda coordinados por EUROPOL.

Ocho detenidos, cinco en España

Así, estas últimas actuaciones han llevado a cabo la detención de ocho personas de nacionalidad holandesa; siendo algunas de ellas consideradas objetivo de alto valor en el ámbito policial europeo. Del total de las detenciones, cinco se han producido en España y tres en Holanda; además de la incautación de 480 kilogramos de cocaína en el puerto de Valencia, en un contenedor marítimo procedente de Sudamérica.

A los detenidos en España se les imputan delitos Contra la Salud Pública, tráfico de drogas y pertenencia a Organización Criminal; mientras que las producidas en Holanda, las mismas vienen derivadas a raíz del cumplimiento de OIEs (Órdenes Europeas de Investigación, por sus siglas en inglés), dictadas por el Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional.

Entrenamiento militar y ‘Apps’ encriptadas

El núcleo de esta organización estaba asentado en Países Bajos, pero sus integrantes se trasladaban y reunían en España para organizar y planificar los distintos envíos de sustancia estupefaciente desde Sudamérica.

A lo largo de la investigación, se pudo ir corroborando que varios de sus integrantes contaban con gran variedad de antecedentes por delitos graves como tráfico de armas, extorsiones e incluso homicidio; así como que se trataba de una organización perfectamente jerarquizada y con distintos roles para cada uno de sus componentes; contando en su aparato de logística y apoyo con personal con entrenamiento militar y experiencia en misiones de guerra, encargados principalmente de hacer contravigilancias en sus reuniones.

Estas contravigilancias se llevaban a cabo por personal con amplios conocimientos en dispositivos de telecomunicaciones, llegando a desarrollar sus propias ‘Apps’ de mensajería encriptada; las cuales no eran solo utilizadas para comunicarse entre los integrantes del grupo delictivo, sino también para hacerlo con los distintos cárteles sudamericanos proveedores del estupefaciente; lo que todo ello unido ralentizó enormemente la labor de los agentes.

Varias vías de entrada para la cocaína

La operación CETIL se inició a finales de 2019 en la provincia de Pontevedra, cuando el Equipo Contra el Crimen Organizado (ECO) de Galicia centró sus objetivos en una posible línea estable de introducción de cocaína por el puerto de Marín (Pontevedra); tras el análisis de las aprehensiones producidas ese año. De hecho, desde ese momento, se intervino cerca de una tonelada de cocaína en varios envíos; todos ellos vinculados a esta organización holandesa.

A la vista de estas aprehensiones, este grupo delictivo trató de abrir otras vías de entrada de cocaína; eligiendo el recinto portuario de Valencia para introducir grandes remesas de estupefaciente como puerta a Europa; siendo incautados por la Guardia Civil, cerca de 3.200 kilogramos de esta sustancia en distintos envíos marítimos realizados entre marzo y junio de 2020 en ese puerto.

Dado que alguno de los investigados pasaba la mayor parte de su tiempo en su país de origen, la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil decide establecer una línea de investigación conjunta con sus homólogos holandeses; con el fin de desarticular esta importante organización criminal. Este equipo conjunto de trabajo permitió, rápidamente, identificar plenamente a todos los componentes de la organización.

Gestión incesante entre Valencia y Málaga

Pese a las continuas pérdidas sufridas, el grupo criminal continuaba gestionando y encargando nuevas partidas de cocaína; estableciendo su base de operaciones, para una gestión más directa, entre las provincias de Valencia y Málaga. Finalmente, en los primeros días de este mes de octubre, se llevó a cabo la explotación de esta operación.