Por deshidratación. Esa ha sido la causa de la muerte de una niña de 8 años. Tras pasarse horas y horas saltando en un trampolín por orden de sus tutores. En un trampolín que estaba próximo al final de sus días. Un trampolín aparentemente sin ningún peligro.

Fallece una niña de 8 años al ser castigada a saltar en un trampolín

Un trampolín corriente y moliente. ¿Por qué entonces la muerte? ¿Por qué entonces el fallecimiento? ¿Cómo ha podido una niña morir por esta causa? ¿No hay nada más detrás? ¿Ha sido un accidente? ¿Ha sido por el contrario provocado?

La respuesta es clara. La respuesta no tiene segundas interpretaciones. Porque estuvo saltando durante horas pero sin poder comer ni beber agua. Obligada a no comer, a no beber y  a sufrir. Todo bajo un sol intenso, bajo un sol de justicia, bajo un sol que hacía de las suyas. Con 37 grados de temperatura.

Y la niña saltaba y saltaba. Lloraba y lloraba. Y lo hacía porque ése era el castigo, el castigo sádico, que le habían puesto sus tutores legales. Unos tutores sin miramientos. Despreciables. Unos tutores que no eran la primera vez que castigan a la niña. Nada pudo hacerse.

Responsabilidad de sus tutores

No. No era la primera vez que la obligaban a ciertos castigos. Unos castigos que estaban fuera de todo raciocinio. De toda razón humana. Castigar a un niño con acciones físicas es una iniciativa deplorable. Denunciable. Se trata de una cuestión delictiva.

¿Cuándo comenzó esta sinrazón? Todo empezó con una llamada a emergencias por parte de los tutores. Una llamada de ellos mismos. La pequeña Jaylin se había desvanecido, aparentemente por un golpe de calor, sólo aparentemente, y al poco murió. ¿Eso fue todo? ¿Ese fue el golpe de mala fortuna?

No. Y mil veces no. Tras la investigación de la policía, se ha descubierto que la niña había sido castigada por Daniel Schwarz y Ashley Schwarz, sus tutores legales, a saltar durante horas -horas que fueron un calvario- en un trampolín sin poder beber agua ni ingerir ningún tipo de alimento.

Entre los 43 grados del trampolín y los 65 del suelo

Según la investigación, durante las horas que estuvo siendo castigada, el trampolín llegó a estar a 43 grados y el suelo a 65, una auténtica salvajada que ha conmocionado a la opinión pública de los Estados Unidos.

La niña vivió en una caldera. Sufrió un calor infernal. Experimentó la sensación de quemarse viva. De apagarse a la brasa. Los hechos han sucedido en Odessa (Texas), una ciudad donde las altas temperaturas son habituales.

“La investigación ha revelado que la niña había sido castigada y no se le permitió desayunar. Se la obligó a que saltara en el trampolín sin detenerse durante un período prolongado de tiempo”, ha anunciado la policía de Odessa a través de un comunicado oficial. La versión. De los hechos no debe ser tergiversada. No debe ser manipulada.

Los tutores de la pequeña Jaylin han sido detenidos, acusados de un delito de homicidio. Todo parece un cuento de terror. Un cuento que de letras negras. Otra nueva muerte de una persona inocente. Inocente de la cuna a la tumba.