Los brotes de coronavirus Covid-19 surgidos en las residencias de personas mayores Mediterráneo de Morón de la Frontera, Domusvi de Alcalá de Guadaíra y Madre de Écija han sumado un total de siete fallecimientos en las últimas 24 horas; cuatro en el primer caso, dos en el segundo y uno en el caso de la residencia astigitana, según ha informado la Consejería de Salud y Familias.

En el balance diario del impacto de la pandemia, la Consejería ha precisado que la residencia de personas mayores Mediterráneo de Morón de la Frontera contabiliza actualmente 41 casos confirmados de contagio de Covid-19 y en las últimas 24 horas ha sumado cuatro nuevas muertes, hasta contabilizar un total de ocho.

En cuanto a la residencia Domusvi de Alcalá de Guadaíra, actualmente registra 54 casos de contagio divididos entre 40 residentes y 14 trabajadores. Siendo notificada la muerte de dos de los ancianos infectados. Los dos primeros fallecimientos contabilizados en este centro en esta segunda oleada de la pandemia.

Respecto a la residencia Madre de Écija, actualmente contabiliza 29 casos de contagio divididos entre 19 residentes y diez trabajadores, así como un primer fallecimiento.

El balance diario da cuenta además de que en el convento de Santa Ángela de la Cruz, donde el brote surgido ha motivado la medicalización de dicho centro mediante un equipo multidisciplinar del Distrito de Atención Primaria de Sevilla y del Hospital Universitario Virgen del Rocío, en estos momentos son contabilizados 89 contagios, es decir seis más que en el anterior recuento.

Las Hermanas de la Cruz, afectadas por el Coronavirus

Un equipo multidisciplinar del Distrito de Atención Primaria de Sevilla y del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, formado por especialista de Medicina Interna, Medicina Familiar y profesionales de Enfermería, trabajarán de forma coordinada para prestar asistencia sanitaria a las Hermanas de la Cruz, que permanecen aisladas en el propio convento después de que se registraran 83 casos positivos de Coronavirus.

En un comunicado, la Consejería de Salud y Familias informa de que el jueves por la tarde ha decidido medicalizar este convento; después de que el equipo de médicos internistas del Hospital Virgen del Rocío haya valorado la situación en la que se encuentran las hermanas.

Todo ello, junto a la enfermera gestora de casos referente de dicho centro, el epidemiólogo, y la inspección. Además de la asistencia ‘in situ’, los profesionales analizarán la necesidad de realizar pruebas a los contactos estrechos.

De igual forma, las profesionales de Enfermería facilitarán cuidados a las hermanas. Todo ello para que la atención que se preste sea «equiparable a la que pudieran recibir en un centro hospitalario». Además, el equipo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Sevilla ha habilitado dos puestos informáticos en el convento para que los profesionales puedan registrar en la historia clínica digital. Además de prescribir medicamentos y acceder a cualquier otro recurso de la red corporativa del Servicio Andaluz de Salud para de esta forma.

El convento, en buenas manos

La medicalización de las residencias de personas mayores donde se registra un brote de Covid-19 busca garantizar la salud de dichos centros. Es una de las medidas impulsadas por la Junta de Andalucía.

Esta medicalización se realiza a través del Servicio Andaluz de Salud (SAS) con la coordinación de las direcciones de los Distritos de Atención Primaria y los hospitales de referencia; previa a la realización de un protocolo que indica las situaciones donde se requiere esta medicalización.

En la actualidad, en la provincia de Sevilla, estos equipos de profesionales están atendiendo a las personas diagnosticadas por Coronavirus de las residencias de mayores Reifs de Utrera, junto a los profesionales del Hospital de Alta Resolución de Utrera; y de la Milagrosa. En la primera ola de la pandemia igualmente se medicalizaron los centros; Fundomar Bermejales, Domus Vi Santa Justa, Consolación de Triana, y Sagasta de San Juan de Dios.