¿Se sabe toda la verdad sobre el caso Alcàsser?

Netflix estrena un estremecedor documental sobre el suceso que conmocionó a España

España parecía ir sobre ruedas allá por el señalado año de 1992. Una década -las de los noventa- abría las puertas a un presente con olor a modernidad. Los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla se daban la mano, triunfalmente, en el calendario. Pero el 13 de noviembre se tiñó de negro en el antes y el después de un suceso absolutamente horrendo. La desaparición de tres chicas: Toñi, Miriam y Desirée. ¿Dónde? En un pequeño pueblo que a partir de entonces cobraría fama por un triple crimen: Alcàsser. En Valencia.

Cometieron el gran error de acudir en autostop a la discoteca de la cercana localidad de Picassent. Ya nunca más se sabría de ellas hasta que 75 días después -y con el armazón del jaleo mediático ya montado a nivel nacional- los cuerpos sin vida de las niñas aparecieron en un monte muy cercano al lugar de los hechos. Se iniciaba así una de las páginas más controvertidas y dolorosas de la crónica negra de España.

Cuanto sucedió a continuación ya es de dominio público. O no tanto. ¿Se sabe toda la verdad? Sí se conoce en todos los foros y en todos los hogares que se detuvo a una persona, a Miguel Ricart, y que se siguió y se persiguió hasta lo indecible a Antonio Anglés, quien huyó, nunca fue encontrado, y de cuyo paradero saltaron y aún siguen saltando todo tipo de hipótesis y especulaciones. Rosa María Mateo, Miguel Campo Vidal, Angels Barceló… todos dedicaron sus noticias al caso.

Todo esto -y muchísimo más- es cuanto recorre el excelente documental de Netflix El caso Alcàsser, producido por Ramón Campos (Bambú) y dirigido por Elías León, y que analiza minuciosamente -en cinco capítulos que se estrenó este pasado viernes 14 a nivel mundial- todas las sombras del caso y todo lo que supusieron aquellos meses. Porque hubo lagunas, hubo charcos, hubo paños calientes y hubo tapaderas malolientes.

El trabajo pone especial atención en la investigación y asimismo en las dudas que desde el primer momento despertó en uno de los padres de las víctimas, Fernando García. El padre de Miriam se convirtió -tenazmente, con un deje de necesaria serenidad que bien le costaba Dios y ayuda mantener- en un referente mediático -inicialmente ejemplar- del caso. Nadie olvida sus continuadas apariciones junto a Juan Ignacio Blanco, periodista de oscuras intenciones y teorías escabrosas que se lucró cada día en Esta noche cruzamos el Mississippi. García y Blanco, que sigue sacando partido de su teoría de la conspiración, se dedicaron a subrayar las chapuzas de un caso con demasiadas incógnitas.

Sí, demasiadas incógnitas. ¿Por qué no encontraron sangre en los colchones donde las violaron ni en la ropa?, ¿cómo es posible que tampoco se vieran pelos ni semen de ninguno de los dos supuestos criminales?, ¿cómo escapó Anglés?, ¿cómo aguantó una receta médica en aquel monte con el nombre del hermano de Anglés durante más de dos meses en pleno invierno? Muchos, entre ellos Fernando García, se encargaron de destacar una y otra vez los agujeros de la investigación desde el primer minuto, ya que ni siquiera se sacaron imágenes del momento de desenterrarlas, y permitieron que Anglés escapara por la ventana de su domicilio con la policía rodeando la zona.

Se trata de la primera serie documental original de Netflix producida en España. El resultado ha sido brillante. Su factura impecable ha evitado cualquier imagen escabrosa o morbosa que pudiera herir la sensibilidad del espectador. «Desde el principio quisimos huir del morbo y del sensacionalismo. No hay en toda la serie, ni una sola reconstrucción, tan habituales por cierto, en los ‘true crime’ americanos. Evitamos igualmente imágenes escabrosas y dolorosas. Tan solo aparece una foto delicada, la del puño de Toñi, que fue clave para encontrar los cuerpos. Nuestra prioridad por encima de todo, era no escarbar, bajo ningún concepto, en el dolor de nadie», ha explicado el productor ejecutivo Ramón Campos.

El documental engancha desde el minuto uno de la primera entrega. Disecciona todas las incógnitas que rodearon el triple crimen: cómo se produjo el asesinato de las tres niñas, la desmedida repercusión mediática del suceso, la detención y fuga de Antonio Anglés, así como el más que dudoso papel que Fernando García, padre de Miriam, jugó en los medios.

Con todo y con eso la aportación de incalculable valor -inédita hasta la fecha- han sido las grabaciones del juicio que comenzó el 12 de mayo de 1997. En un crispado ambiente muy polémico. Sobre todo cómo Miguel Ricart fue cambiando su versión de los hechos a lo largo y ancho del proceso. O cómo perjudicó el paralelo juicio mediático que se protagonizó en los medios muy al margen del verdadero de los juzgados. ¿Supuso esto el comienzo de la telebasura?