Julio Anguita, el legado del «califa rojo»

El malagueño, afincado en Córdoba, ha fallecido a sus 78 años siendo un referente tanto en política como en persona

Hoy se ha ido. Ha muerto Julio Anguita. Desde el pasado sábado 9 de mayo se encontraba ingresado en la UCI del Hospital Reina Sofía tras sufrir, de nuevo, un duro revés en forma de parada cardiaca.

Julio Anguita González nació en 1941 en el municipio malagueño de Fuengirola y se licenció como maestro en Historia Moderna y Contemporánea. En 1972 comenzó su aventura en el Partido Comunista de España (PCE), donde fue nombrado secretario general en 1989.

Tan sólo siete años después de formar parte del PCE, el maestro logró ser alcalde de Córdoba, convirtiéndose en el único alcalde comunista que ha tenido una capital española.

El liderazgo en la capital cordobesa duró durante siete años, desde 1979 hasta 1986, en los cuales los ciudadanos lo apodaron como el “califa rojo”. Julio Anguita vivió, como alcalde de Córdoba, en plena transición española, cuando la crisis azotaba a la ciudad.

A pesar, de que fue una mala época para la ciudad, el maestro era un gran referente para el pueblo, transmitía confianza, lealtad, y sobre todo, justicia. Sus valores conquistaron a los cordobeses que lo reeligieron alcalde con mayoría absoluta.

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Su afán por la justicia y los valores éticos lo llevaron a tener el reconocimiento que sigue teniendo hoy en día, siempre fiel a sus principios, pero también a lo llevaron a tener enemistades bastante pesadas en su carrera política.

Podemos recordar los problemas que tuvo con el PSOE, al que denunció en varias ocasiones por corrupción, y con el obispo de Córdoba por hacer lo que para él era lo más justo. Tras siete años intensos de alcaldía, el fuengiroleño de nacimiento, se convirtió en cordobés de corazón, y hasta día de hoy nunca ha podido separarse del todo de la ciudad que lo vio crecer y triunfar.

En 1989 fue coordinador general de Izquierda Unida, logrando el mayor triunfo electoral del partido con 2.650.000 votos. Tras sufrir dos paradas cardiacas, una en 1993 y otra en 1998, decidió cesar un poco su actividad política. En el año 2000 decidió seguir con su actividad como docente en el Instituto Blas Infante, aunque dos años más tarde, obtuvo su jubilación.

La pasión por la justicia de las personas, y su constante búsqueda del bien y la moralidad, le ha hecho imposible que el maestro se despegara por completo de la política, ya que él ha continuado afiliado a IU aportando su sabiduría al partido y también a todos los ciudadanos, a través de artículos, actividades, conferencias, y fundando también el Colectivo Prometeo, donde educa y enseña desde su larga experiencia.

Julio, camarada, has perdido esta batalla. Ya no estás, pero no olvidaremos tu legado y todo lo que luchaste y ganaste como gran referente político y personal. Descansa en paz.