Tras la polémica y reveladora entrevista de Kiko Rivera, sus hermanos Francisco y Cayetano Rivera se suman a la lucha del Dj contra su madre. En esta ocasión ha sido el abogado de los hermanos, Joaquin Moeckel, el que ha hablado en el progama de ‘Viva la Vida’ dejando claro que los hijos de Carmina Ordoñez y Paquirri están dispuestos a llegar hasta el final para conseguir los recuerdos que su padre dejó para ellos.

«Más que anunciar algo importante, se trata de algo antiguo, la ejecución de una sentencia judicial que no se cumplió. En su momento el testamento de Paquirri, aparte de las cuestiones hereditarias, también hacía referencia a unos legados. Entre esas cosas había cierto material suyo como muletas y cosas personales del torero que dejaba para sus hijos como recuerdo», señala el abogado de los hermanos Rivera.

Seguidamente continuó: «Esos legados Isabel Pantoja no quiso cumplirlos de manera voluntaria, Fran y Cayetano interpusieron una demanda judicial para obligar a Isabel a hacer esos legados, obteniendo una sentencia a favor de los hermanos y que nunca se cumplió voluntariamente. Misteriosamente cuando hay que entregar los bienes, sucede un robo en Cantora en el que desaparecen los bienes que ella estaba condenada judicialmente a entregar».

Ahora, que el propio Kiko ha confirmado públicamente que sí que había visto las pertenencias de sus hermanos en Cantora, el abogado anuncia que los hermanos manejan dos vías, la penal y la civil.

«Cuando una sentecia civil no se cumple por las buenas, se pide lo que se llama la ejecución civil en la que ya no existe una preescripción». Con estas palabras Moeckel deja claro que Cayetano y Fran están dispuestos a recuperar sus pertenencias, ya que Isabel Pantoja podría haber incurrido en un delito de obstrucción a la administración pública por no obedecer la sentencia que le obligaba a cumplir con la voluntad de Paquirri.

Kiko Rivera desveló la gran mentira de Isabel Pantoja

«Esta es la  noche más impactante de nuestra carrera televisiva». Dicha afirmación de Jorge Javier Vázquez en directo, después de cuatro horas -aún restarían treinta minutos más- del especial ‘Cantora: la herencia envenenada’, emitido este viernes 13 de noviembre en Telecinco, demuestra a las claras la intensidad de un programa que a la postre puede sintetizarse en la confesión descarnada de un hijo absolutamente atónito, Kiko Rivera, tras caérsele la venda de los ojos según el concepto que, hasta el pasado 2 de agosto, ha tenido y mantenido sobre su madre: la tonadillera Isabel Pantoja.

En la charla introductoria ya comenzó sin pelos en la lengua: “Hay muchas cosas que la gente desconoce y que yo desconocía. Me parece mentira que tenga que venir a un programa de televisión para aclarar la herencia de mi padre. Me han robado a sabiendas. Además, me han engañado a sabiendas. Me hicieron firmar en mi desconocimiento”.

Kiko Rivera se encuentra absolutamente mareado, descentrado, turulato: “Es muy duro conocer toda una versión de la historia durante toda una vida y ahora descubrir que nada fue así. Pero yo tengo los papeles y los papeles no cambian. No mienten. Esto es moralmente acojonante. Hay gente que está implicada con mi madre en esto. Pase lo que pase no la voy a poder perdonar. Hay gente que ha estado implicada y que ha hecho conmigo vida normal. No la voy a poder perdonar jamás”.

“En su escala de valores -añade-, en la escala de valores de mi madre, está por encima el dinero que sus hijos. Mi madre está cegada por el dinero. Yo estaba absolutamente confiado en mi madre. A estas alturas de mi vida no puedo. Conmigo mi madre no tiene corazón. Conmigo ha hecho un paripé. Lo que ha hecho mi madre conmigo yo no se lo haría a mis hijos. ¿Qué si mi madre me quiere? Según estos papeles, no. Pero si a eso se le llama querer, yo no quiero que me quiera”.

Todo «explotó» el día 2 de agosto en Cantora

El 2 de agosto estaba Kiko en Cantora. Solo con Agustín. Isabel se encontraba afuera. Casualmente, de manera accidental porque siempre estaba cerrada, Kiko encontró entreabierta la puerta de la habitación de Paquirri. La habitación que siempre había visto vacía Kiko desde el día después de que Carmina Ordóñez ganará el juicio a Isabel Pantoja a propósito del inmediato cumplimiento de la voluntad de Paquirri para la concesión de varias de sus pertenencias – por ejemplo algún traje de luces- a favor de Fran y Cayetano Rivera, día en el que además Isabel Pantoja, casualmente, denunció un robo en su casa…

Robo que precisamente recaía sobre la presunta sustracción, sobre el hurto de las pertenencias del mencionado Paquirri. Robo que denunció Isabel Pantoja. Por esta razón, Kiko siempre había visto la habitación de su padre vacía. Porque teóricamente había robado. Robo que impidió a Fran y Cayetano poder recibir las pertenencias que Paquirri les legó. Pero este 2 de agosto esa puerta que siempre estuvo cerrada, por despiste de alguien, quedó entreabierta…

Y Kiko Rivera entró… y observó todas las pertenencias de Paquirri, las que presuntamente habían robado, allí expuestas. Kiko entró en estado de shock. No daba crédito. Se le cayó la venda de los ojos. Se le vino el mundo encima. Kiko se paralizó. Enmudeció. Sus entendederas estallaron. Huyó de Cantora tras una discusión con Agustín. Sacó fuerzas de flaqueza y al día siguiente se lo contó, a sus hermanos.

“Hablé con mis hermanos y me dijeron que ellos lo sabían, pero yo no. Yo me siento engañado desde el día en que mi padre se fue. He de seguir con mi carrera, pero tengo un dolor intenso. Estoy destrozado. Ahora sabéis el detonante de todo esto. Mi mente no asimila nada. Estoy muy perdido. No me siento como en otras veces que he contado y me he quitado el paso de encima. Pero ahora no, estoy igual o peor”.

Y Kiko Rivera culmina: «Estas cosas no pueden suceder en ninguna familia, hay que respetar la voluntad de los difuntos, y me siento avergonzado del apellido». Se conoce una grabación de finales de los ochenta, una grabación con la voz de su abuelo que dice: «A mí lo que más me fastidia es que han echado mucha tierra al chiquitito. Lo han perjudicado mucho para el día que sea un hombre. El no tiene la culpa de nada, de nada de lo que ha pasado”. Kiko remata: “Ahora sí, ahora voy a conocer a los Rivera».