“Queridísimo padre: no tengas preocupación por mí: mi salud es óptima”

La bella historia de la carta de un soldado que llega a su destino 80 años después

Nunca es tarde si la dicha es buena. El tiempo todo lo pone en su sitio. Y en manos de su destinatario. Como ley filosófica del eterno retorno. Hablamos de un descubrimiento apasionante. De la historia o la intrahistoria de una carta escrita en verano. Hace 80 años.

Hace 80 años fue escrita y ahora ha llegado a su destino. En 2020. ¡Quién lo dijera! ¡Quién lo predijera! La escribió un soldado italiano. En un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. En un momento difícil. Duro. Muy duro.

Sin embargo la historia ha resuelto la prueba del laberinto de todas las adversidades del tiempo y ha tenido un final feliz. Gracias a la pasión por las antigüedades y documentos históricos de Federico Bertuzzi, 30 años, un empleado en Quinzano d’ Oglio, un municipio de 6.300 habitantes de la provincia de Brescia, en la región de Lombardía.

El destino también está escrito. No sé sabe nunca de qué modo. Recientemente Federico vio en una tienda de internet de Bolonia una antigua carta que despertó poderosamente su curiosidad porque el destinatario era de su pueblo. Se produjo entonces un fenómeno de convergencia. Casi un hecho novelesco.

Esa, y no otra, fue la motivación que llevó a Federico a comprar una carta que era una reliquia del pasado, «con el objetivo de que volviera a las manos de su legítimo propietario». Parecía haber sellado un pacto e sangre entre el pasado y el presente.

El membrete de la carta despertó su curiosidad -y no era para menos-: «Correspondencia-Prisioneros de guerra». Descubrió así con emoción incontenible que la carta había sido escrita por Giuseppe Cavalli el 27 de julio 1942, desde un campo de prisioneros en Sudáfrica. Traslación casi milagrosa.

Giuseppe, después de una prisión de casi cuatro años, regresó a su pueblo y pudo abrazar a sus seres queridos. Pero nunca llegó esa carta en la que había una parte de su vida. Una parte esencial. Estaba escrita con buena caligrafía, con caligrafía de letra inglesa, muy elegante, y con entrañable afecto a la familia, con ánimo de evitarles la angustia por su situación.

«Queridísimo padre, os doy mis novedades, no tengas ninguna preocupación por mí… mi salud es óptima». Federico Bertuzzi ha contado al «Giornale di Brescia» su emoción al descubrir la carta: «Me encanta ir a los mercadillos en busca de documentos sobre Quinzano en particular. Durante el confinamiento, comencé a comprar artículos en Internet”.

“Sin embargo -prosigue-, cuando vi esta carta, no imaginé el contenido. Pero al leerla me conmovió: se podía sentir el amor de un hijo por su padre. Su primer pensamiento fue tranquilizarlo acerca de su salud. Después de leerla, me puse a encontrar a la familia».

Federico escribió un mensaje en Facebook y así logró dar con el paradero de la familia: «Cavalli es un apellido muy común en el municipio. A mi búsqueda respondieron varias personas que reclamaron la paternidad de la carta. Luego cruzamos informaciones, verificamos nombres y fechas y así pudimos encontrar a los legítimos dueños”.

Y añade: “Lo extraño de esta historia es que la carta lleva el sello de la oficina de correos de Quinzano, lo que indica que ya había llegado a Italia, pero nunca se la había entregado a la familia. Supongo que en ese período de guerra muchos documentos quedaron en los archivos y luego vendidos en locales entre objetos de segunda mano».

Ahora, al fin, la carta ya está en manos de un nieto de Domenico Cavalli, al que iba destinada la carta. Se trata de Marcellino, de 74 años, muy ligado a su abuelo Domenico, y sobrino del soldado Giuseppe Cavalli, autor de la carta. La espiral de la vida une intenciones de un mismo apellido.

Marcellino ha declarado en una entrevista en televisión: «Se me puso la piel de gallina cuando me la entregaron. Fue una emoción muy fuerte para toda la familia. Me entraron ganas de llorar de alegría. Lo que hizo ese chico, Federico, ha sido increíble».

En los próximos días toda la familia Cavalli se reunirá en el pueblo. Celebrarán el descubrimiento de la carta. Una celebración con lágrimas de alegría. El precioso original se le entregará a los hijos de Giuseppe Cavalli, quien, hace 78 años, escribió a su padre una emocionante carta desde un campo de prisioneros de Sudáfrica. Con una letra inglesa muy elegante.