Una madre y su pareja del mismo sexo matan a su hijo por no vestirse de mujer

El niño de 7 años recibía martillazos, latigazos, puñetazos, silletazos…

No todo ser humano se reviste de humanidad. No todo ser humano se reviste de bondad innata. No todo ser humano se reviste del amor por los suyos. Por un hijo, pongamos por caso.

Este viernes 14 de los corrientes se ha dado a conocer la noticia -la trágica noticia- de un caso -de un caso extremo- de violencia familiar. Un niño de 7 años, de tan sólo 7 años, ha sido asesinado por una pareja de mujeres que -cruelmente- lo golpeaban y humillaban constantemente. Sin clemencia.

Lo más execrable y cruel es que el niño era hijo de la pareja. Ha sucedido en la localidad de Juventino Rosas, en Guanajuato. Para llorar a moco tendido.

Las investigaciones han demostrado que el menor era constantemente golpeado, sin compasión. Presentaba quemaduras de cigarrillos y moratones. El chico muerto fue identificado como Karol Ramón y vivía -¿vivía, malvivía, moría en vida?- con su mamá y la pareja de ésta, quien es del mismo sexo.

Juntas -siempre juntas- agredían al menor hasta torturarlo. En repetidas ocasiones. Por norma. A veces le daban martillazos, latigazos… Esta vez la paliza fue mortal. No quería el chiquillo cumplirles el capricho de vestirse como una niña. Esta negativa las puso furiosas. Los puñetazos entonces se sucedieron en el estómago y en la cabeza. Hasta que cayó al suelo inconsciente. Ellas únicamente observaban. Impasibles…

Hasta que la madre del menor decidió llevarlo al hospital. Para que le hicieran una revisión. Ya fue en vano, ya era demasiado tarde, ya era fatal el suceso: había fallecido. Estaba muerto.

Los médicos enseguida se percataron de la gravedad de lo ocurrido. O de cuanto ellos sospechaban que habría ocurrido. Le hicieron la autopsia para descubrir que fue golpeado con cinturones, con látigo, con silla e incluso hasta con un martillo. Además pasaba varios días sin comer absolutamente nada. Un esclavo del terror.

Finalmente, el juez determinó que la madre pasará, como mínimo, 4 meses en prisión preventiva, y será acusada de homicidio, mientras que la policía sigue buscando a su pareja, porque se dio a la fuga. He ahí la extrema cobardía de la cómplice y coautora de este vil asesinato.